Muchos Príncipes fueron acusados y difamados públicamente, después de un secuestro político, encarcelados en sucias y viles prisiones.
Viene a mi memoria Su Majestad Imperial Luis Napoleón III, quien antes de ser Emperador fue condenado a cadena perpetua, en la fortaleza de Ham, en Amiens, destruida casi en su totalidad en 1.917.
Antes de que Luis Napoleón fuera encerrado entre sus murallas, otros famosos habrían languidecido allí: Juana de Arco, Luis de Borbón …
Durante los cinco años y medio de encarcelamiento de Luis Napoleón, la humedad, las corrientes de aire y la falta de ejercicio minaron su cuerpo. Tenía 32 años cuando entró y 38 cuando escapó. Perdió parte de los mejores años de su vida, aunque nunca se hubiera convertido en Emperador sin aquellos dos mil días de soledad.
Oh, el cansancio gris de estar encerrado entre estas enormes paredes, unido al mohoso olor de las celdas, bajo la cripta en dónde está grabada la heráldica de los señores de Saint Pol. Y nada en el horizonte, sino estas aguas siempre dormidas con su inacabable melancolía.
Su celda tenía unos tablones que le servían como estantes, y una cortina muy necesaria impedía las peores corrientes, el horror del lugar fue aliviado cuando llegaron algunos libros y los retratos de Napoleón I, Josefina su abuela, y Hortensia su madre.
Excepto los domingos, que tenía lugar el oficio religioso, había poca diferencia de un día a otro. El patio en el que se le permitía pasear, eran cincuenta pasos adelante y cincuenta pasos atrás, después otra vez, y otra vez igual.
Luis Napoleón se refirió en una conversación con Tomás Cipriano a la prisión de Ham como su “universidad”, ahí se gestó la idea de un canal sin marea a través de Nicaragua, que enlazase el Atlántico y el Pacífico; pero al final la idea se fue a Panamá, y terminó su “curso universitario” estudiando las posibilidades de erradicar la pobreza del mundo.
Este pensamiento de Luis Napoleón, recibió gran influencia del Conde Francesco Arese, carbonario, miembro de su consejo de Gobierno Privado.
En prisión tuvo dos hijos con la planchadora Alexandrine Eleanora Vergeot; Alejandro Luis Eugenio, proclamado Conde D`Ors y Alejandro Luis Ernerso, Conde de Labenne.
Más tarde en las Tullerías, Tomás conocería personalmente a Luis Napoleón, y a toda la Familia Imperial, de quién era admirador.
El mismo Napoleón que haría temblar de odio y rabia a D.José María Mosquera y Figueroa, ferviente defensor del Rey Fernando VII y padre de D.Tomás.
Luis Napoleón y Tomás se hicieron muy amigos al compartir la misma pasión por los caballos, los perros, la ciencia y las bellas mujeres.
La utilización de barcos de vapor en el río Magdalena (Colombia) fue un consejo del Emperador.
D.Tomás era primo de D.Cipriano Guzmán de Palafox y Porto-Carrero, Conde de Teba y Grande de España.
En su honor, sus padres habían bautizado a D.Tomás con el segundo nombre de Cipriano. El Conde de Teba era una persona maldita en la Familia de Tadmur, por su apoyo militar a favor de Napoleón I en la defensa de París durante el Gobierno de los Cien Días, con la graduación de Coronel.
El Coronel tenía un ojo, una pierna y un brazo sanos.
D.Tomás sentía gran admiración en su juventud por su primo, que considerado un traidor por su padre. Era para el futuro Gran General una figura romántica, héroe de guerras, y paradigma del genio militar.
El Conde de Teba, casi arruinado contrae matrimonio con Doña Manuela Kirkpatrick hija de un comerciante de fruta y vino escocés que decidió probar fortuna en España, y que tenía nobleza aparente.
Algunos sectores de la nobleza española, comenzaron a urdir una trama, y la prensa del momento hizo eco de que el Conde de Teba, título creado por los Reyes Católicos al primer Guzmán y que participó en la toma de Granada, ¡se casaba con la hija de un comerciante!.
El Rey Fernando VII, solicitó al Conde una explicación y William Kirkpatrick delante de Su Majestad dijo al Coronel Cipriano:
“Tu estirpe llega al rey Alfonso XI, ¿si la mía llega al Rey Robert Bruce, supongo que Su Majestad estará satisfecho?”.
Después dejó ante el Rey un certificado de la Oficina Heraltica de Edimburgo, garantizando su descendencia, por parte de padre de los antiguos Barones de Closeburn.
Cipriano, aristócrata pobre, sospechoso, debido a sus actividades pasadas, estaba bajo vigilancia policial. Después de la Revolución de 1.823, fue arrestado por la Inquisición y llevado a prisión en Santiago de Compostela, allí languideció un año y medio; los Mosqueras influyeron en su antiguo solar feudal, consiguiendo que completara su condena en Granada.
El 29 de Enero de 1.825 nació una niña, María Francisca de Sales, que en familia se la conoció como Paquita, y el 5 de Mayo de 1.826 nació su segunda hija Eugenia.
Su hermano Eugenio, Conde de Montijo, se casó con una mujer de poca moral, y después de la boda sufrió una embolia que le dejó parcialmente paralítico.
En 1.830 el Conde de Teba volvió a ser libre, y unos años más tarde se convirtió en Conde de Montijo, y económicamente capaz, al fallecer Eugenio, su Hermano.
Manuela Kirkpatrick llevó a sus hijas a París, mientras el nuevo Conde de Montijo quedó en Madrid, en plena guerra Carlista, falleciendo poco después.
En París Eugenia se enamora locamente de un modesto y tímido joven, VIII Duque de Berwick, XV Duque de Alba y XII veces Grande de España, culto y apasionado por las letras y la ciencia.
Pero la condesa de Montijo se entrometió en la relación y prometió a Paquita con el Duque.
Cabe destacar que la Casa de Alba hunde sus raíces en la tradición estuardista.
El primer Duque de Berwick fue mayor de los tres hijos del Rey Jaime II y de su amante, Arabella Churchill, hermana del primer Duque de Marlborough, y tía abuela de Winston Churchill. Jaime, Duque de Berwick, después de la batalla de Boyne huyó a Francia, como militar falleció en el sitio de Philipsburg, en 1.731.
Su nieto se casó con una hija del Duque de Alba, que no tenía descendencia masculina, y se unieron los dos títulos en la misma Casa.
Eugenia, después de los primeros berrinches, pasaba más tiempo en el Palacio de Liria, que en el suyo. Como siempre ciertas maledicientes mentes hicieron correr el rumor que entre las hermanas había más que amor fraternal.
Eugenia, de gran carácter, extremadamente hermosa e impulsiva, empezó a ganarse un nombre en la corte de la Reina Isabel, de la que su madre era Camarera Mayor. Pero las disputas con el Marqués de Miraflores le llevaron a la renuncia del cargo.
La futura Emperatriz de los franceses se volvió a enamorar locamente de Pepe, Marqués de Alcañices, pero descubrió que la utilizaba para entrar en Palacio de Liria y mantener un adúltero romance con la Duquesa de Alba.
Destrozada nuevamente por el amor, viajó en compañía de su madre por toda España y Francia.
Ya en París, apareció un oscuro personaje cuya familia ha manipulado los destinos del mundo desde la balanza económica del judaísmo; los Rothschild. Ellos la presentaron a Luis Napoleón.
Fue James de Rothschild, el primero en saber que el Príncipe Imperial pediría en matrimonio a la Condesa de Montijo, la mano de Eugenia, Condesa de Teba.
El 29 de Enero, la Condesa de Teba, se convirtió en la Emperatriz de Francia. La nota humorística la puso Pepa, criada de Eugenia, que al dirigirse a ella como Majestad, le entró un ataque de risa, y estalló en carcajadas.
Tomás Cipriano recuerda a su prima Eugenia Guzmán de Palafox, Emperatriz de Francia en su testamento en Popayán (Colombia). Habla de las cartas entre ella y el General, así como el mechón de pelo del Emperador Napoleón Iº, que estaría en el cuello de su hijo Manuel en la huída a Ucrania.
Como pago de favor y agradecimiento por la gestión en la Prisión de Santiago de Compostela para liberar al Conde de Teba, la Emperatriz solicitó al Zar y Autócrata de todas las Rusias que apadrinara a Doña Manuela y a su hijo Manuel, Príncipe de Septimio-Bathzabbay el Tadmur en Ucrania, y fueran tratados como familiares.
La amistad del Zar con la Emperatriz se consolidó en la Exposición de París de 1.867. El Imperio Ruso había invertido más de dos millones de francos.
Tomás a instancias de Eugenia y como punto estratégico de apoyo militar al Archiduque Maximiliano en México, había recibido del Emperador Napoleón IIIº la solicitud de proclamarse Rey de los Estados Unidos de la Gran Colombia.
Su amor a Bolívar y su pensamiento, no se le permitieron. Un golpe militar lo llevó a la prisión del Observatorio.
Pero eso es otra historia...
Rodolfo San Esteban.
Emb. En la Rep. Bolivariana de Venezuela.
Orden Bonaria.
Historiador.
Texto del libro. “Yo Enmanouel III, Teocrátor de Tadmur
Viene a mi memoria Su Majestad Imperial Luis Napoleón III, quien antes de ser Emperador fue condenado a cadena perpetua, en la fortaleza de Ham, en Amiens, destruida casi en su totalidad en 1.917.
Antes de que Luis Napoleón fuera encerrado entre sus murallas, otros famosos habrían languidecido allí: Juana de Arco, Luis de Borbón …
Durante los cinco años y medio de encarcelamiento de Luis Napoleón, la humedad, las corrientes de aire y la falta de ejercicio minaron su cuerpo. Tenía 32 años cuando entró y 38 cuando escapó. Perdió parte de los mejores años de su vida, aunque nunca se hubiera convertido en Emperador sin aquellos dos mil días de soledad.
Oh, el cansancio gris de estar encerrado entre estas enormes paredes, unido al mohoso olor de las celdas, bajo la cripta en dónde está grabada la heráldica de los señores de Saint Pol. Y nada en el horizonte, sino estas aguas siempre dormidas con su inacabable melancolía.
Su celda tenía unos tablones que le servían como estantes, y una cortina muy necesaria impedía las peores corrientes, el horror del lugar fue aliviado cuando llegaron algunos libros y los retratos de Napoleón I, Josefina su abuela, y Hortensia su madre.
Excepto los domingos, que tenía lugar el oficio religioso, había poca diferencia de un día a otro. El patio en el que se le permitía pasear, eran cincuenta pasos adelante y cincuenta pasos atrás, después otra vez, y otra vez igual.
Luis Napoleón se refirió en una conversación con Tomás Cipriano a la prisión de Ham como su “universidad”, ahí se gestó la idea de un canal sin marea a través de Nicaragua, que enlazase el Atlántico y el Pacífico; pero al final la idea se fue a Panamá, y terminó su “curso universitario” estudiando las posibilidades de erradicar la pobreza del mundo.
Este pensamiento de Luis Napoleón, recibió gran influencia del Conde Francesco Arese, carbonario, miembro de su consejo de Gobierno Privado.
En prisión tuvo dos hijos con la planchadora Alexandrine Eleanora Vergeot; Alejandro Luis Eugenio, proclamado Conde D`Ors y Alejandro Luis Ernerso, Conde de Labenne.
Más tarde en las Tullerías, Tomás conocería personalmente a Luis Napoleón, y a toda la Familia Imperial, de quién era admirador.
El mismo Napoleón que haría temblar de odio y rabia a D.José María Mosquera y Figueroa, ferviente defensor del Rey Fernando VII y padre de D.Tomás.
Luis Napoleón y Tomás se hicieron muy amigos al compartir la misma pasión por los caballos, los perros, la ciencia y las bellas mujeres.
La utilización de barcos de vapor en el río Magdalena (Colombia) fue un consejo del Emperador.
D.Tomás era primo de D.Cipriano Guzmán de Palafox y Porto-Carrero, Conde de Teba y Grande de España.
En su honor, sus padres habían bautizado a D.Tomás con el segundo nombre de Cipriano. El Conde de Teba era una persona maldita en la Familia de Tadmur, por su apoyo militar a favor de Napoleón I en la defensa de París durante el Gobierno de los Cien Días, con la graduación de Coronel.
El Coronel tenía un ojo, una pierna y un brazo sanos.
D.Tomás sentía gran admiración en su juventud por su primo, que considerado un traidor por su padre. Era para el futuro Gran General una figura romántica, héroe de guerras, y paradigma del genio militar.
El Conde de Teba, casi arruinado contrae matrimonio con Doña Manuela Kirkpatrick hija de un comerciante de fruta y vino escocés que decidió probar fortuna en España, y que tenía nobleza aparente.
Algunos sectores de la nobleza española, comenzaron a urdir una trama, y la prensa del momento hizo eco de que el Conde de Teba, título creado por los Reyes Católicos al primer Guzmán y que participó en la toma de Granada, ¡se casaba con la hija de un comerciante!.
El Rey Fernando VII, solicitó al Conde una explicación y William Kirkpatrick delante de Su Majestad dijo al Coronel Cipriano:
“Tu estirpe llega al rey Alfonso XI, ¿si la mía llega al Rey Robert Bruce, supongo que Su Majestad estará satisfecho?”.
Después dejó ante el Rey un certificado de la Oficina Heraltica de Edimburgo, garantizando su descendencia, por parte de padre de los antiguos Barones de Closeburn.
Cipriano, aristócrata pobre, sospechoso, debido a sus actividades pasadas, estaba bajo vigilancia policial. Después de la Revolución de 1.823, fue arrestado por la Inquisición y llevado a prisión en Santiago de Compostela, allí languideció un año y medio; los Mosqueras influyeron en su antiguo solar feudal, consiguiendo que completara su condena en Granada.
El 29 de Enero de 1.825 nació una niña, María Francisca de Sales, que en familia se la conoció como Paquita, y el 5 de Mayo de 1.826 nació su segunda hija Eugenia.
Su hermano Eugenio, Conde de Montijo, se casó con una mujer de poca moral, y después de la boda sufrió una embolia que le dejó parcialmente paralítico.
En 1.830 el Conde de Teba volvió a ser libre, y unos años más tarde se convirtió en Conde de Montijo, y económicamente capaz, al fallecer Eugenio, su Hermano.
Manuela Kirkpatrick llevó a sus hijas a París, mientras el nuevo Conde de Montijo quedó en Madrid, en plena guerra Carlista, falleciendo poco después.
En París Eugenia se enamora locamente de un modesto y tímido joven, VIII Duque de Berwick, XV Duque de Alba y XII veces Grande de España, culto y apasionado por las letras y la ciencia.
Pero la condesa de Montijo se entrometió en la relación y prometió a Paquita con el Duque.
Cabe destacar que la Casa de Alba hunde sus raíces en la tradición estuardista.
El primer Duque de Berwick fue mayor de los tres hijos del Rey Jaime II y de su amante, Arabella Churchill, hermana del primer Duque de Marlborough, y tía abuela de Winston Churchill. Jaime, Duque de Berwick, después de la batalla de Boyne huyó a Francia, como militar falleció en el sitio de Philipsburg, en 1.731.
Su nieto se casó con una hija del Duque de Alba, que no tenía descendencia masculina, y se unieron los dos títulos en la misma Casa.
Eugenia, después de los primeros berrinches, pasaba más tiempo en el Palacio de Liria, que en el suyo. Como siempre ciertas maledicientes mentes hicieron correr el rumor que entre las hermanas había más que amor fraternal.
Eugenia, de gran carácter, extremadamente hermosa e impulsiva, empezó a ganarse un nombre en la corte de la Reina Isabel, de la que su madre era Camarera Mayor. Pero las disputas con el Marqués de Miraflores le llevaron a la renuncia del cargo.
La futura Emperatriz de los franceses se volvió a enamorar locamente de Pepe, Marqués de Alcañices, pero descubrió que la utilizaba para entrar en Palacio de Liria y mantener un adúltero romance con la Duquesa de Alba.
Destrozada nuevamente por el amor, viajó en compañía de su madre por toda España y Francia.
Ya en París, apareció un oscuro personaje cuya familia ha manipulado los destinos del mundo desde la balanza económica del judaísmo; los Rothschild. Ellos la presentaron a Luis Napoleón.
Fue James de Rothschild, el primero en saber que el Príncipe Imperial pediría en matrimonio a la Condesa de Montijo, la mano de Eugenia, Condesa de Teba.
El 29 de Enero, la Condesa de Teba, se convirtió en la Emperatriz de Francia. La nota humorística la puso Pepa, criada de Eugenia, que al dirigirse a ella como Majestad, le entró un ataque de risa, y estalló en carcajadas.
Tomás Cipriano recuerda a su prima Eugenia Guzmán de Palafox, Emperatriz de Francia en su testamento en Popayán (Colombia). Habla de las cartas entre ella y el General, así como el mechón de pelo del Emperador Napoleón Iº, que estaría en el cuello de su hijo Manuel en la huída a Ucrania.
Como pago de favor y agradecimiento por la gestión en la Prisión de Santiago de Compostela para liberar al Conde de Teba, la Emperatriz solicitó al Zar y Autócrata de todas las Rusias que apadrinara a Doña Manuela y a su hijo Manuel, Príncipe de Septimio-Bathzabbay el Tadmur en Ucrania, y fueran tratados como familiares.
La amistad del Zar con la Emperatriz se consolidó en la Exposición de París de 1.867. El Imperio Ruso había invertido más de dos millones de francos.
Tomás a instancias de Eugenia y como punto estratégico de apoyo militar al Archiduque Maximiliano en México, había recibido del Emperador Napoleón IIIº la solicitud de proclamarse Rey de los Estados Unidos de la Gran Colombia.
Su amor a Bolívar y su pensamiento, no se le permitieron. Un golpe militar lo llevó a la prisión del Observatorio.
Pero eso es otra historia...
Rodolfo San Esteban.
Emb. En la Rep. Bolivariana de Venezuela.
Orden Bonaria.
Historiador.
Texto del libro. “Yo Enmanouel III, Teocrátor de Tadmur

Emperatriz de Francia, prima de D.Manuel Mosquera, Bisabuelo del actúal Príncipe de Tadmur.