Friday, April 16, 2010

MENSAJE POR MI XXXVIIº ONOMÁSTICA - ESTIMADOS NOBLES, CABALLEROS Y DAMAS.-

Si nosotros seres humanos, queremos recibir una buena lección de modestia, no necesitamos levantar los ojos al cielo estrellado. Nos basta observar aquellos mundos de cultura que existieron milenios antes que nosotros, y que antes que nosotros se hundieron.

El hombre social no atisba el movimiento cíclico de la humanidad, y lo que hoy es; mañana no está.

Los momentos por los que estoy pasando, damas y caballeros, son tan terribles, dolorosos y horribles que el pensamiento de las falsas críticas, pueriles difamaciones, y traiciones, me importan muy poco.

Mi única preocupación, mi única ambición, es cumplir por completo los deberes de Mi cargo y la tradición dinástica de la Casa de los Septimio-Bathzabbay el Tadmur.

Siento lástima por la pedante severidad que siempre oculta una mente fría y sin resentimientos, indulgente consigo misma, pero inflexible con los demás.

La verdadera Justicia nunca es intolerante, y no se dedica a provocar tormentas en un vaso de agua, ni a hacer escándalos de la nada.

En esta Semana Santa, cuando medio mundo sufre por las guerras y el hambre, dónde en Tierra Santa el Sionismo destroza la férrea y noble voluntad del generoso pueblo palestino, regando con su sangre muros de ostracismo.

Uno ve en las calles de España, un lugar en dónde reina bajo la máscara de la religión; la ostentación de una virtud hinchada, sin ningún espíritu cristiano...

¡Critican el paganismo; ellos son paganismo!

Hablan de necesidad, crisis y se visten de oro.

Nada podía ser más esperpéntico. De día, hombres y mujeres, en una procesión más distinta, sin trabajo, sin dinero, esclavizados por los bancos y entidades financieras, la peor crisis.

De noche los adornos de cientos de Vírgenes, Cristos y Santos, terciopelo y armiño-oro y plata, banderas y gallardetes de todos los colores se combinan y armonizan con los espléndidos ropajes del clero, los uniformes civiles y militares, y los magníficos ropajes de las hermandades con capirotes, ocultando sus rostros como falsa humildad de penitentes...

¿Qué sucede en esta sociedad?

La Ignorancia nos hace olvidar la historia, estamos en la era de “pan y circo”: ciegos de la realidad del mundo.

En Córdoba los hermanos del Islam son detenidos por rezar en la Mezquita, ¡no es fe!, ¡ es una manifestación ilegal!.

No sabía Yo que la fe y misticismo estaban velados en ciertos lugares.

¡Dios es Omnipresente!.

Excepto en la Mezquita de Córdoba, ya que si entra, hasta la divinidad termina en prisión.

No es poca cosa que la excelencia y ventaja de los principios, no meramente de TOLERANCIA, sino de libertad y comprensión sean así reconocidos por estos Lares, y hace que uno espere que algo, al menos de los distanciamientos y recriminaciones que aún en los tiempos modernos han caracterizado algunas veces las relaciones de las sociedades y sus pueblos, vayan dando paso a una relación y a un tono más auténticamente “cristiano”.

El que la Orden Bonaria haya hecho algo para alentar ese espíritu, tanto en esta España como en otras tierras, debe ser reconocido y no condenado.

Hoy en Mi XXXVIIº Anirvesario haré todo lo posible porque mi Familia y sus Instituciones no sean culpables ante la Historia.

No buscamos fabricar ideales, estos se encuentran en la Tradición, no transformamos debilidad, ignorancia y mediocridad en mérito.

Vivimos en un letargo, nos dirigen a él, nos fuerzan al máximo consumo; al materialismo, es síntoma de la cultura de la modernidad.

Los Bonarios, somos el metabolismo del cambio, la alucinación de la lógica vulgar.
Nos queda a los tradicionalistas la “noble indignación”.

A los críticos de nuestro movimiento “hombres del resentimiento”, todo un tembloroso imperio de venganza subterránea, insaciables en mascarada … Yo les llamaría: afortunados, eso si, de su propia miseria:

Campanas rotas, de sonido cansado.

Pero nosotros somos campanas vibrantes.

¡De plena resonancia!.

S.A.R.I José M.Mosquera.
Príncipe de Septimio-Bathzabbay el Tadmur.
Gran Maestre de la O.B.