Tuesday, July 06, 2010

Finalización del SÍNODO 2.010.-

La felicidad del cristiano estriba en su relación con el Señor. Una relación estrecha hace que el cristiano se sienta seguro. La seguridad a su vez permite la felicidad.

En el evangelio según San Juan 15, se habla de permanecer en él, de llevar fruto, de que su Palabra permanezca en nosotros, de glorificar así a Dios el Padre y de llevar mucho fruto, hasta que finalmente el Señor dice: "Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido" (Jn. 15:11). Luego dice: "Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido" (Jn. 16:24).

Finalmente, en Juan 17:13, el Señor dice: "Pero ahora voy a ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos". ¿Se cumplió este gozo en aquellos por los que él intercedió? Note lo que dice en Hechos 5:40-42 "Y convinieron con él; y llamando a los apóstoles, después de azotarlos, les intimaron que no hablasen en el nombre de Jesús, y los pusieron en libertad. Y ellos salieron de la presencia del concilio, gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre. Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo".

Ellos no vivían gozosos por haber leído una calcomanía «sonríe, Dios te ama» ni por haber asistido a algún "festival de música juvenil". Lo que hizo que ellos vivieran ese gozo verdadero, fue que se sintieron privilegiados al haber sido azotados por causa de Cristo.
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Pablo y Silas se pusieron a cantar sus "dúos favoritos" en la cárcel. No fue después de haber cobrado jugosa entrada para tan singular concierto, sino: "Después de haberles azotado mucho, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con seguridad. El cual, recibido este mandato, los metió en el calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo. Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían" (Hch. 16:23-25).

Y esa alegría sintió el pueblo de Dios en la celebración de la Santa Liturgia, al finalizar el Santo Sínodo, presidido por Monseñor Jairo.




FOTO DE FAMILIA.-