La hipocresía es el patrimonio del mundo moderno, y muchos de los que nos leen lo saben, pero estamos decididos a proseguir, cualesquiera que sean las reacciones de los tartufos.
La pequeña llama de esperanza no ha dejado nunca de brillar en el corazón del hombre, estamos hartos de mentiras, y engaños pseudohistóricos.
No debemos retroceder ante el peligro, venga de donde venga, sino, por el contrario aclarar las tinieblas del conjunto del conocimiento.
La Orden Bonaria, y la tradición caballeresca sólo pueden ser comprendidas situándolas en un sistema filosófico de comprensión del mundo.
Existen grandes corrientes, parapetadas detrás de un velo, que atraviesan la historia, subterráneas y secretas, pero muy reales y potentes, animadas por hombres y mujeres que tienen un patrón filosófico basado en grandes valores, hoy olvidados.
Y nosotros, somos la imagen de esas fuerzas ocultas que se preparan en la sombra, representando una pieza inmutable ante un público ignorante.
Somos cristianos, pero pretendemos transcender su filosofía, a través de una concepción del Universo más profunda y fraternal. Defendiendo el mito de la sangre, la fe de defender con la sangre la esencia divina del hombre en general, eso nos une con las diferencias religiones y creencias, todas las mitologías proceden de su principio estructurado; el conocimiento de ese principio, no es a su vez una mitología, es el mito en sí mismo. Debe comenzar el Reino del Espíritu Santo, la adoración del alma en si misma y del dualismo cósmico cuya maestra es la propia naturaleza.
Las verdaderas Órdenes de Caballería, no los clubs elitistas, son el origen y fuente de las sociedades iniciáticas modernas, las divisas feudales de los nobles, poseían los necesarios conocimientos ocultos para el correcto gobierno.
Pero penetrar estos secretos no corresponde a la gran masa del pueblo, antes de acceder a los arcanos de los misterios, el hombre debe pasar por grados cada vez más elevados de iniciación, es una revelación, que aparece como el privilegio de los iniciados. Ante esta Revelación, se sitúa el conocimiento del vulgo.
Y esta Revelación es la fuente de todas las religiones, y su último fundamento. La Orden Bonaria desarrolla sus propias facultades: la observación rigurosa, el análisis y la razón, de lo cual resulta el sentimiento de la independencia individual y la libertad. No obstante las posibilidades ocultas del alma no se pierden en la Humanidad, pero corresponde a una minoría educarlas y desarrollarlas en secreto, al abrigo de corrupciones interesadas. Esta es la razón y ser de la iniciación. La energía desarrollada por esta concentración del Espíritu, en lugar de dispersarse, se enfoca hacia un punto único, el Verbo Solar, el Logos, animador del mundo planetario y quintaesencia espiritual del Sol físico.
¿ Acaso no somos los Bonarios, discípulos de Manes, “apóstol de la luz”, de Simón el Mago, y de los Ofitas?
La Orden del Temple, soñaba con una Europa teocrática sometida a un Mesías imperial, para llegar a esa meta, era preciso que todas las naciones fueran sometidas a una verdad que las trascendiera. Palestina, es un polo místico, un eje entre dos mundos: Oriente y Occidente, y de ahí bebe el Sionismo de Israel.
Es la Diarquía Divina, la Iglesia debería ser la Casa de Cristo, y las Órdenes de Caballería, la del Espíritu Santo. La doctrina cristiana comporta el dogma del Espíritu santo. En todos los tiempos, y en todos los pueblos de la cristiandad se ha visto la idea de la reaparición de un tercer imperio, aquel que debe suceder al del Hijo: El Imperio del Espíritu ¿Será posible que la Humanidad encuentre una religión puramente espiritual, que no tenga necesidad de cuerpo, de expresión, o de forma, que no sea más que sentimiento?
La Francmasonería no la tiene, sus landmarks, y su constitución de 1717 la han separado de la vía justa, de la verdadera búsqueda, se ha prostituido a la política. Solo la francmasonería oriental guarda las antiguas enseñanzas de la Sabiduría.
La verdad de nuestra época, es que hay una vasta organización para la incredulidad, de dimensiones monstruosas, que quiere someter al mundo civilizado. Las Instituciones religiosas están tan minadas, que ni siquiera pueden rehacerse ni oponer una resistencia unificada. Si no aparecen Jefes Espirituales en Occidente, el caos puede arrastrar todo al abismo. Y la humanidad es una máquina de hacer dioses.
La religión de la Muerte, ha remplazado la religión de la vida.
El cristianismo de la Iglesia de Roma es una negación del Verdadero Espíritu de Cristo.
Extracto del Libro del Príncipe de Septimio-Bathzabbay El Tadmur, escrito en la cárcel de Sangonera.
Grito al Silencio
Filosofía de un Caballero Bonario
La pequeña llama de esperanza no ha dejado nunca de brillar en el corazón del hombre, estamos hartos de mentiras, y engaños pseudohistóricos.
No debemos retroceder ante el peligro, venga de donde venga, sino, por el contrario aclarar las tinieblas del conjunto del conocimiento.
La Orden Bonaria, y la tradición caballeresca sólo pueden ser comprendidas situándolas en un sistema filosófico de comprensión del mundo.
Existen grandes corrientes, parapetadas detrás de un velo, que atraviesan la historia, subterráneas y secretas, pero muy reales y potentes, animadas por hombres y mujeres que tienen un patrón filosófico basado en grandes valores, hoy olvidados.
Y nosotros, somos la imagen de esas fuerzas ocultas que se preparan en la sombra, representando una pieza inmutable ante un público ignorante.
Somos cristianos, pero pretendemos transcender su filosofía, a través de una concepción del Universo más profunda y fraternal. Defendiendo el mito de la sangre, la fe de defender con la sangre la esencia divina del hombre en general, eso nos une con las diferencias religiones y creencias, todas las mitologías proceden de su principio estructurado; el conocimiento de ese principio, no es a su vez una mitología, es el mito en sí mismo. Debe comenzar el Reino del Espíritu Santo, la adoración del alma en si misma y del dualismo cósmico cuya maestra es la propia naturaleza.
Las verdaderas Órdenes de Caballería, no los clubs elitistas, son el origen y fuente de las sociedades iniciáticas modernas, las divisas feudales de los nobles, poseían los necesarios conocimientos ocultos para el correcto gobierno.
Pero penetrar estos secretos no corresponde a la gran masa del pueblo, antes de acceder a los arcanos de los misterios, el hombre debe pasar por grados cada vez más elevados de iniciación, es una revelación, que aparece como el privilegio de los iniciados. Ante esta Revelación, se sitúa el conocimiento del vulgo.
Y esta Revelación es la fuente de todas las religiones, y su último fundamento. La Orden Bonaria desarrolla sus propias facultades: la observación rigurosa, el análisis y la razón, de lo cual resulta el sentimiento de la independencia individual y la libertad. No obstante las posibilidades ocultas del alma no se pierden en la Humanidad, pero corresponde a una minoría educarlas y desarrollarlas en secreto, al abrigo de corrupciones interesadas. Esta es la razón y ser de la iniciación. La energía desarrollada por esta concentración del Espíritu, en lugar de dispersarse, se enfoca hacia un punto único, el Verbo Solar, el Logos, animador del mundo planetario y quintaesencia espiritual del Sol físico.
¿ Acaso no somos los Bonarios, discípulos de Manes, “apóstol de la luz”, de Simón el Mago, y de los Ofitas?
La Orden del Temple, soñaba con una Europa teocrática sometida a un Mesías imperial, para llegar a esa meta, era preciso que todas las naciones fueran sometidas a una verdad que las trascendiera. Palestina, es un polo místico, un eje entre dos mundos: Oriente y Occidente, y de ahí bebe el Sionismo de Israel.
Es la Diarquía Divina, la Iglesia debería ser la Casa de Cristo, y las Órdenes de Caballería, la del Espíritu Santo. La doctrina cristiana comporta el dogma del Espíritu santo. En todos los tiempos, y en todos los pueblos de la cristiandad se ha visto la idea de la reaparición de un tercer imperio, aquel que debe suceder al del Hijo: El Imperio del Espíritu ¿Será posible que la Humanidad encuentre una religión puramente espiritual, que no tenga necesidad de cuerpo, de expresión, o de forma, que no sea más que sentimiento?
La Francmasonería no la tiene, sus landmarks, y su constitución de 1717 la han separado de la vía justa, de la verdadera búsqueda, se ha prostituido a la política. Solo la francmasonería oriental guarda las antiguas enseñanzas de la Sabiduría.
La verdad de nuestra época, es que hay una vasta organización para la incredulidad, de dimensiones monstruosas, que quiere someter al mundo civilizado. Las Instituciones religiosas están tan minadas, que ni siquiera pueden rehacerse ni oponer una resistencia unificada. Si no aparecen Jefes Espirituales en Occidente, el caos puede arrastrar todo al abismo. Y la humanidad es una máquina de hacer dioses.
La religión de la Muerte, ha remplazado la religión de la vida.
El cristianismo de la Iglesia de Roma es una negación del Verdadero Espíritu de Cristo.
Extracto del Libro del Príncipe de Septimio-Bathzabbay El Tadmur, escrito en la cárcel de Sangonera.
Grito al Silencio
Filosofía de un Caballero Bonario



