Wednesday, September 16, 2009

Una Crucífera Actitud.-

A las 06,15 Am, del Domingo 12 de Septiembre, Albis del Precioso Nombre de María, Dulce, se dice en la Liturgia Occidental, Gliciades para los Griegos, o Melissa, para el Mediterráneo, y de allí a Militos, o Malta para otros, según Azin Palacios, toco suelo de España nuestra aeronave, la madrugada fría y salpicada de lluvia, no fue impedimento para que el Gran Maestre, estuviera en pie, para recibirnos, para acoger su Obispo, llegado de una misión en Sud América.

Pocos tal vez comprendan ese gesto de humildad, mas para la Militis Christie, es cumplir una regla sagrada, la de servir al menor, fieles al mandato evangélico del Maestro Pescador; La Orden Bonaria es un Ejército, en el cual la pirámide jerárquica nos permite siempre tener un superior que ve más lejos, por el hecho de estar más cerca del ápice.

Fuimos a cumplir un cometido y felizmente lo alcanzamos, era llevar las palabras echa acción del Maestre a lejanas latitudes, donde solitaria una bandera bonaria aguardaba, Buenos Aires, San Vicente, Burzaco, San Justo, La Plata, Berisso, Ensenada, Punta Lara, Isidro Casanova, Córdoba, Amaicha del Valle, Antofagasta, Corral Quemado, Papachacra, Santa María, Catamarca, El Rodeo, Belén, Tucumán, etc. etc, lugares donde se levantan las encomiendas de la Orden en Argentina, y germinan las células familiares de nuestra Santa Iglesia, a todos esos lugares llegamos personalmente en 55 días de una acelerada gira Apostólica.

Faltaban 3 días para regresar a España, cuando recibimos un regalo inesperado y seguramente inmerecido, la Cruz Pectoral de Monseñor Karamis, Fallecido Obispo Greco Melquita de Argentina.

Las manos del líder palestino Yasser Arafat, la habían colgado del pecho de ese viejo guerrero de la independencia del Estado Palestino, en reconocimiento por largos años de sufrimiento y persecución en pro del pueblo de Jesús de Nazaret; al llegar a la Sede Bonaria en Madrid, pude mostrar la Cruz, junto a muchos presentes que el afecto a la Casa Real de Tadmur motiva en sus vasallos y súbditos, hermanos y cofrades, curas y Obispos, piedras de poder recogidas por el Gran Cacique Héctor Cruz, ultimo guerrero de los Quilmes, ánforas mortuorias y de ceremonia, hachas del Neoceno, Rodocrosita del Cerro Ortiz, una vela de 50 Quilates de aguamarina en bruto, 2 Topacios de Quilate y medio facetados para la Princesa de Tadmur, una rareza echa gema de color rosado, que por su dureza es llamada “ Rosa del Inca “, anillos de jade de Antofalla, pulseras rupestres, libros raros, hebillas de plata, cintos de cuero, látigos y boleadoras, cuchillos y puros, vino argentino, banderas y muchas fotos.

El respeto a la Familia Real de Tadmur, es parte del entrenamiento bonario, uno mismo se hace vasallo por amor a la disciplina y por creer que nuestra lucha contra el progresismo, debe comenzar en cada corazón, renunciando a la espurea doctrina del querer hacer lo se desea y como se desea; en la Orden Bonaria y mucho más en la Iglesia Bonaria, que es Católica y Ortodoxa, la Teocracia es como el agua de lluvia, siempre baja, esa es nuestra Regla de Oro, obedecer y combatir, el viejo himno decía:

“ Creo y Combato, Creo en la pureza del Rayo que Bendice, Creo en la Misión del Jefe, Creo y Combato………”,
Combatimos contra el hambre y la miseria, en Catamarca o en Montevideo, donde el gentil Patriarca Don Sebastián Camacho, tomo opción por abrazar a los desvalidos y desheredados de esta tierra, por eso la Cruz de Jerusalén recibida es de él, aunque la recibiéramos nosotros, y es de Monseñor Rogerio Tampellini, Eparca de Araracuara, porque sus manos están llenas de bondad, y sus ancianos alaban a Dios en un coral de ángeles, la Cruz es de Mons. Franc viejo santo, recogedor de chatarra para transformarla en alimento para sus niños hambrientos del Gran Buenos Aires, que junto a Mons. Teofano, y el Padre Luis acarrean cascotes, hierros , puertas y ventanas de edificios demolidos y arman casas para los sin hogar, finalmente mi Cruz es de Miguel, ese cura bueno y sonriente que tiene una farmacia gratuita para sus pequeñitos, o del hermano Serafín que con sus grandes manos amasa el pan de cada día, de los que no tienen que comer, y al ver la sonrisa amiga del Gran Maestre, en ese Domingo de madrugada, aguardando por su Obispo veo que la Cruz de Jerusalén es de todos los bonarios, de Jesús Ramal, de Suvi, de Aimor, de María Rosa, de Roger, de Vicky, de Juanjo, de Eugenio, en fin, del más grande al más pequeño, la Cruz será siempre de los que Creen y Combaten.

Mons. Alfredo Montrezza
Arzobispo Ortodoxo.-

La Iglesia Greco-Católica Melquita, también conocida como Iglesia Católica Greco-Melquita es una iglesia oriental católica de rito bizantino (en su variante griega), es decir, es una iglesia particular (sui iuris) de la Iglesia Católica que goza de autonomía y está en plena comunión con el papa de Roma.

La iglesia Melquita tuvo su origen en el Medio Oriente, pero hoy los católicos melquitas se han dispersado también por otros continentes, contando en la actualidad con 1.500.000 fieles. Esta iglesia presenta la particularidad de su alta homogeneidad, ya que su clero y la mayoría de sus fieles son de lengua árabe.

Año de separación con Roma: 1054 (Cisma de Oriente)

Año de reunificación con Roma: 1724

Lengua litúrgica: árabe y vernacular, en el pasado se utilizó el griego y el siríaco.

La Iglesia Greco Católica Melquita se origina con el establecimiento del cristianismo en el Medio Oriente. La palabra cristiano comenzó a utilizarse por primera vez en la ciudad de Antioquía, la sede histórica de la iglesia Melquita.

Durante el cuarto Concilio Ecuménico, el Concilio de Calcedonia del año 451, la sociedad cristiana del Medio Oriente se vio profundamente dividida. Los que aceptaron el concilio, eran principalmente greco-hablantes de las ciudades y fueron llamados melquitas, (imperiales) por los anti-calcedonianos. Estos últimos eran predominantemente de habla siríaca, copta y armenia y dieron origen a las iglesias Siria, Copta y Armenia.

Tras la batalla de Yarmuk en el año 636, los árabes expulsaron a los bizantinos de Siria e introdujeron el islam. Aunque la cultura y el lenguaje griego permanecieron, especialmente entre los melquitas de Jerusalén, la tradición melquita se fusionó gradualmente con la lengua y la cultura árabe.

En 1054 el patriarca de Constantinopla Miguel Cerulario y el cardenal Humberto de Silva Candida se excomulgaron mutuamente formalizando el Cisma de Oriente que nunca fue declarado oficialmente.

Las Cruzadas introdujeron prelados latinos en las sedes apostólicas del Oriente, la Cuarta Cruzada estableció el Imperio Latino de Constantinopla por 57 años, muchos orientales fueron convertidos por los misioneros latinos formándose partidos pro-católicos dentro de las iglesias ortodoxas. En 1098 los cruzados tomaron Antioquía y el Patriarca Juan IV huyó, desde ese momento los patriarcas de Antioquía residieron en Constantinopla hasta 1268, año de la captura de Antioquía por el sultán mameluco Baybars I, quien destruyó la ciudad. Luego Antioquía fue reemplazada por la ciudad de Damasco como sede patriarcal, probablemente bajo el Patriarca Pacomio entre 1375 y 1386. Los mamelucos permanecieron en Antioquía hasta la conquista de la ciudad por los otomanos en 1516. Durante el gobierno turco, el Patriarca Ecuménico de Constantinopla recibió completa autoridad sobre los miembros de la jerarquía melquita, confirmando o a veces eligiendo a los obispos. Desde 1534 los patriarcados de Alejandría y de Jerusalén fueron completamente helenizados.

El segundo Concilio de Lyon (1274) y el Concilio de Florencia (1439) en el que el Patriarca de Constantinopla, José II y el emperador Juan VIII Paleólogo aceptaron la unión con el Occidente esperando su ayuda para salvar a Constantinopla. Ninguna de esas uniones prosperaron, aunque los dos últimos emperadores de Constantinopla hicieron profesión de fe católica, no les llegó ninguna ayuda significativa.

Desde 1342 frailes católicos romanos abrieron misiones en el Medio Oriente, particularmente en Damasco. Sus enseñanzas tuvieron una influencia importante sobre los clérigos melquitas y el pueblo, pero desde 1534 los jesuitas fueron realmente decisivos en la formación del partido católico en el Patriarcado Ortodoxo de Antioquía.

Durante el siglo XVII jesuitas, capuchinos y carmelitas establecieron misiones con el consentimiento de los obispos ortodoxos locales en el Imperio Otomano. Los dominicos han estado en Iraq desde 1300.

En 1724 fue electo Cirilo VI por los obispos melquitas ortodoxos de Siria como el nuevo Patriarca de Antioquía. Como Cirilo era un prominente pro-occidental, el Patriarca ortodoxo de Constantinopla, Jeremías III, creyó que su autoridad había sido cuestionada. Jeremías declaró que la elección de Cirilo era inválida, excomulgándolo y nombrando a Silvestre, un monje griego, para la sede patriarcal de Antioquía. Silvestre exacerbó las divisiones con su pesada manipulación del gobierno de la iglesia y muchos melquitas eligieron reconocer a Cirilo VI como Patriarca. Esta dominación griega del Patriarcado Bizantino Ortodoxo de Antioquía duró hasta 1899.

Cinco años antes de la elección de Cirilo Tanas, en 1729, el papa Benedicto XIII reconoció a Cirilo como el legítimo Patriarca de Antioquía y les dio la bienvenida a él y sus seguidores en plena comunión con la Iglesia Católica Apostólica Romana. Desde ese momento, la Iglesia Greco-Católica Melquita ha existido separadamente en dos jurisdicciones paralelas, aunque a la rama ortodoxa actualmente no se la refiere generalmente como melquita.

Desde 1772 el Patriarca de Antioquía pasó a ser el "administrador de Alejandría de los Melquitas" y "administrador para los melquitas de Jerusalén". A partir de 1838 Máximos III Mazloum fue reconocido ad personam como "Patriarca Católico Greco-Melquita de Antioquía y Todo el Oriente, Alejandría y Jerusalén" y nombró un vicario patriarcal para cada sede: Damasco, Alejandría y Jerusalén. En 1848 el sultán otomano reconoció la existencia de la iglesia Melquita.