Estimados Nobles, Damas, Caballeros y Simpatizantes;
Hace un año, en estas mismas fechas, nuestros enemigos, celebraban un triunfo equívoco sobre nuestra querida Dinastía de los Septimio-Bathzabbay el Tadmur, haciendo público en medios de Prensa que se “cerraba” la Orden Bonaria.
Hoy en mi XIV Aniversario como Jefe de la Dinastía Ortodoxa damos vivo testimonio de que seguimos, porque es un trabajo de todos, mostrando nuevamente que estaban equivocados y que nuestra Cruzada y esfuerzo es continua
El crecimiento y popularización de la ayuda humanitaria en los últimos años no ha ido acompañado de un aumento del conocimiento sobre ésta y, mucho menos, de un mayor respeto a los principios y valores que dan sentido al humanitarismo, por parte de muchos gobiernos y círculos de Poder, que utilizan la misma para sus campañas, siempre olvidan que las palabras deben confirmarse con hechos.
Antes al contrario, hemos venido asistiendo a una creciente pérdida de identidad de la acción humanitaria, un constante intento de manipulación por parte de los gobiernos y de otras entidades, que han tratado de apropiarse del discurso humanitario y utilizar su "retórica", lo que ha redundado en una percepción cada vez más crítica de la acción humanitaria por parte de la ciudadanía, que pierde la confianza. Sólo entidades como nuestra Orden Bonaria, bajo el patrocinio de La Casa, y la Dinastía, ha estado siempre ahí, ayudando, dentro de Sus posibilidades, a quién así lo ha solicitado.
Hemos colaborado con la Fuerzas Armadas de España, en entregar ayuda humanitaria a muchos países, pero hoy nos damos cuenta; no existe una solidaridad con fusil…, quién tiene conciencia de muerte, no puede soñar con la Paz.
En este año, nuestras obras sociales se han multiplicado; la Iglesia Ortodoxa Sirio –Bizantina ha crecido en todo el mundo, siendo un Sínodo fuerte, presidido por Mar Valentino IV, Vicario Magistral de nuestra querida Orden.
En España, se abrió el Nuevo Monasterio de los Caballeros de Devoción, parroquias, y la creación de la Orden Benedictina Urbana, que insuflará una nueva conciencia intelectual en nuestra Ortodoxia.
Las necesidades materiales un día pueden paliarse o desaparecer incluso, si el sistema político o social evoluciona. De hecho en algunos países no existen tales extremos de pobreza o desamparo. Pero las necesidades de educación y de progreso espiritual son infinitas, como infinitas son las oportunidades de acciones solidarias entre los seres, no solo aquellos pobres y desamparados, sino con cualquiera a cada instante, en todos los medios: en la familia, con los amigos, con el trabajo, con desconocidos, con el mundo espiritual…, todos como partes o engranajes del progreso universal y todos instrumentos de la misericordia de Dios para promovernos hacia la evolución, en perfecta armonía y cooperación con la ley natural.
Inspirémonos en la Naturaleza que en sí misma es infinitamente solidaria, en el sol, el aire, la lluvia, las plantas, que siempre se renuevan, que nada imponen y nada esperan, que se brindan, nos nutren, nos contienen y se reiteran en más y nuevas oportunidades, sin exigencias ni reclamos, sin la idea de cosechar reconocimientos, simplemente prosiguen. Inspirémonos en la naturaleza toda que coopera solidariamente al progreso universal.
Así comprendida la acción solidaria es instrumento de la misericordia divina que llega a los más necesitados. La acción social educativa y emotiva, persona a persona, toma un matiz más luminoso, más perdurable, imprimiéndose en el alma de quienes reciben ayuda como de quienes la dan conformando un círculo virtuoso de mutua cooperación evolutiva, que yo llamaría, verdaderamente cristiana.
La injusticia social, el egoísmo y materialismo que devienen del predominio de ciertos modelos económicos en algunos casos, subdesarrollo en otros, sumados al proceso de globalización de las comunicaciones y los intereses materialistas, ocasionan una profunda fragmentación social que agudiza la sensación de abandono y desigualdad de las personas con carencias, se agudiza en profundos estados de violencia y resentimiento en esos seres que son avasallados por intereses mezquinos, como así también, discriminados u olvidados por sus pares.
En lo espiritual, la acción de dar implica saber deponer estados materiales, tratar de comprender al ser humano en su etapa de existencia, aceptar la ley de Dios como sabia y justa, poniéndose en un plano de igualdad espiritual comprendiendo las diferencias y también las fuerzas que se hacen necesarias tanto para dar como para recibir.
No debiéramos pretender eliminar el dolor del mundo con nuestro esfuerzo, pues es instrumento de Dios en el sublime equilibrio de las leyes divinas, pero no nos equivocaremos nunca si aspiramos a equilibrar esas fuerzas mediante todo el amor que seamos capaces de generar y promover a través de la solidaridad, con quienes atraviesan por esas pruebas, para impregnar en sus almas nuestro ejemplo amoroso, constante, desinteresado y paciente.
Así que mis estimados Nobles, Damas y Caballeros, sigamos por este Camino de Dios, aún con las críticas, difamaciones y calumnias, porque nosotros al igual que muchos, somos la diferencia en una Sociedad muerta.
S.AR.I. Dom. Yosephos Emmanouèl III, O.S+G de Septimio Bathzabbay el Tadmur
“de iure”
Príncipe de Septimio-Bathzabbay el Tadmur.-
Mégalogennêtos Kyrios Basileus Basilión
Protector en y de la Suprema Comunidad de los Hijos de Dios.
Hace un año, en estas mismas fechas, nuestros enemigos, celebraban un triunfo equívoco sobre nuestra querida Dinastía de los Septimio-Bathzabbay el Tadmur, haciendo público en medios de Prensa que se “cerraba” la Orden Bonaria.
Hoy en mi XIV Aniversario como Jefe de la Dinastía Ortodoxa damos vivo testimonio de que seguimos, porque es un trabajo de todos, mostrando nuevamente que estaban equivocados y que nuestra Cruzada y esfuerzo es continua
El crecimiento y popularización de la ayuda humanitaria en los últimos años no ha ido acompañado de un aumento del conocimiento sobre ésta y, mucho menos, de un mayor respeto a los principios y valores que dan sentido al humanitarismo, por parte de muchos gobiernos y círculos de Poder, que utilizan la misma para sus campañas, siempre olvidan que las palabras deben confirmarse con hechos.
Antes al contrario, hemos venido asistiendo a una creciente pérdida de identidad de la acción humanitaria, un constante intento de manipulación por parte de los gobiernos y de otras entidades, que han tratado de apropiarse del discurso humanitario y utilizar su "retórica", lo que ha redundado en una percepción cada vez más crítica de la acción humanitaria por parte de la ciudadanía, que pierde la confianza. Sólo entidades como nuestra Orden Bonaria, bajo el patrocinio de La Casa, y la Dinastía, ha estado siempre ahí, ayudando, dentro de Sus posibilidades, a quién así lo ha solicitado.
Hemos colaborado con la Fuerzas Armadas de España, en entregar ayuda humanitaria a muchos países, pero hoy nos damos cuenta; no existe una solidaridad con fusil…, quién tiene conciencia de muerte, no puede soñar con la Paz.
En este año, nuestras obras sociales se han multiplicado; la Iglesia Ortodoxa Sirio –Bizantina ha crecido en todo el mundo, siendo un Sínodo fuerte, presidido por Mar Valentino IV, Vicario Magistral de nuestra querida Orden.
En España, se abrió el Nuevo Monasterio de los Caballeros de Devoción, parroquias, y la creación de la Orden Benedictina Urbana, que insuflará una nueva conciencia intelectual en nuestra Ortodoxia.
Las necesidades materiales un día pueden paliarse o desaparecer incluso, si el sistema político o social evoluciona. De hecho en algunos países no existen tales extremos de pobreza o desamparo. Pero las necesidades de educación y de progreso espiritual son infinitas, como infinitas son las oportunidades de acciones solidarias entre los seres, no solo aquellos pobres y desamparados, sino con cualquiera a cada instante, en todos los medios: en la familia, con los amigos, con el trabajo, con desconocidos, con el mundo espiritual…, todos como partes o engranajes del progreso universal y todos instrumentos de la misericordia de Dios para promovernos hacia la evolución, en perfecta armonía y cooperación con la ley natural.
Inspirémonos en la Naturaleza que en sí misma es infinitamente solidaria, en el sol, el aire, la lluvia, las plantas, que siempre se renuevan, que nada imponen y nada esperan, que se brindan, nos nutren, nos contienen y se reiteran en más y nuevas oportunidades, sin exigencias ni reclamos, sin la idea de cosechar reconocimientos, simplemente prosiguen. Inspirémonos en la naturaleza toda que coopera solidariamente al progreso universal.
Así comprendida la acción solidaria es instrumento de la misericordia divina que llega a los más necesitados. La acción social educativa y emotiva, persona a persona, toma un matiz más luminoso, más perdurable, imprimiéndose en el alma de quienes reciben ayuda como de quienes la dan conformando un círculo virtuoso de mutua cooperación evolutiva, que yo llamaría, verdaderamente cristiana.
La injusticia social, el egoísmo y materialismo que devienen del predominio de ciertos modelos económicos en algunos casos, subdesarrollo en otros, sumados al proceso de globalización de las comunicaciones y los intereses materialistas, ocasionan una profunda fragmentación social que agudiza la sensación de abandono y desigualdad de las personas con carencias, se agudiza en profundos estados de violencia y resentimiento en esos seres que son avasallados por intereses mezquinos, como así también, discriminados u olvidados por sus pares.
En lo espiritual, la acción de dar implica saber deponer estados materiales, tratar de comprender al ser humano en su etapa de existencia, aceptar la ley de Dios como sabia y justa, poniéndose en un plano de igualdad espiritual comprendiendo las diferencias y también las fuerzas que se hacen necesarias tanto para dar como para recibir.
No debiéramos pretender eliminar el dolor del mundo con nuestro esfuerzo, pues es instrumento de Dios en el sublime equilibrio de las leyes divinas, pero no nos equivocaremos nunca si aspiramos a equilibrar esas fuerzas mediante todo el amor que seamos capaces de generar y promover a través de la solidaridad, con quienes atraviesan por esas pruebas, para impregnar en sus almas nuestro ejemplo amoroso, constante, desinteresado y paciente.
Así que mis estimados Nobles, Damas y Caballeros, sigamos por este Camino de Dios, aún con las críticas, difamaciones y calumnias, porque nosotros al igual que muchos, somos la diferencia en una Sociedad muerta.
S.AR.I. Dom. Yosephos Emmanouèl III, O.S+G de Septimio Bathzabbay el Tadmur
“de iure”
Príncipe de Septimio-Bathzabbay el Tadmur.-
Mégalogennêtos Kyrios Basileus Basilión
Protector en y de la Suprema Comunidad de los Hijos de Dios.
