En sentido humano, el peligro siempre ha sido históricamente una dicha para los Príncipes de Septimio-Bathzabbay el Tadmur. Pues solo en los instantes decisivos, cuando su ser se ve forzado a arrojarse a la última jugada, se advierten las extraordinarias capacidades que están ocultas en este linaje:
Una decisión limitada y de bronce, un golpe de vista rápido y despierto, un valor salvaje y heroico. Para que entren en juego, sin embargo, estas fuerzas extremas, se precisa, primero que hayan sido heridos duramente en el más profundo y sensible fondo de su ser. Solo entonces se reconcentran en una verdadera energía estas fuerzas anímicas.
Quien trata de humillarlos, en realidad los pone de pie; toda prueba del destino es para ellos, en profundo sentido: ganancia y regalo.
Los caracteres fuertes se convierten en más fuertes mediante un poder acrecido en ellos repentinamente ( pues el poder es un elemento natural), pero los caracteres débiles quedan vencidos por su inmerecida fortuna. El triunfo no los hace humildes, sino endiosados, y en su infantil locura confunden un don que les ha cabido en suerte con su propio merecimiento.
¡Tantos han sido los traidores a la Casa de Tadmur!.
A lo largo de generaciones, los enemigos de la Dinastía tendrán que acordarse de que un Mosquera no sabe, de ninguna indulgencia para los ultrajes ni de ningún olvido para las ofensas.
Lo claro y manifiesto se explica por sí mismo, pero lo misterioso es un acicate para la imaginación creadora. Por ello exigen siempre una nueva interpretación y estimula a la caballería tradicional aquellas figuras y acontecimientos de la historia que aparecen envueltos en el misterio de la tradición hermética, tal es el caso de D.Manuel Mosquera y su bisnieto, actúal Jefe de la Casa de los Septimio-Bathzabbay el Tadmur.
Rodolfo San Esteban.
Emb.en la Rép. Bolivariana de Venezuela.
Orden Bonaria.
Historiador.
Una decisión limitada y de bronce, un golpe de vista rápido y despierto, un valor salvaje y heroico. Para que entren en juego, sin embargo, estas fuerzas extremas, se precisa, primero que hayan sido heridos duramente en el más profundo y sensible fondo de su ser. Solo entonces se reconcentran en una verdadera energía estas fuerzas anímicas.
Quien trata de humillarlos, en realidad los pone de pie; toda prueba del destino es para ellos, en profundo sentido: ganancia y regalo.
Los caracteres fuertes se convierten en más fuertes mediante un poder acrecido en ellos repentinamente ( pues el poder es un elemento natural), pero los caracteres débiles quedan vencidos por su inmerecida fortuna. El triunfo no los hace humildes, sino endiosados, y en su infantil locura confunden un don que les ha cabido en suerte con su propio merecimiento.
¡Tantos han sido los traidores a la Casa de Tadmur!.
A lo largo de generaciones, los enemigos de la Dinastía tendrán que acordarse de que un Mosquera no sabe, de ninguna indulgencia para los ultrajes ni de ningún olvido para las ofensas.
Lo claro y manifiesto se explica por sí mismo, pero lo misterioso es un acicate para la imaginación creadora. Por ello exigen siempre una nueva interpretación y estimula a la caballería tradicional aquellas figuras y acontecimientos de la historia que aparecen envueltos en el misterio de la tradición hermética, tal es el caso de D.Manuel Mosquera y su bisnieto, actúal Jefe de la Casa de los Septimio-Bathzabbay el Tadmur.
Rodolfo San Esteban.
Emb.en la Rép. Bolivariana de Venezuela.
Orden Bonaria.
Historiador.