Idioma original: español
Año de publicación: 1979 y 1982
Valoración: Muy recomendable
Esta reseña es en realidad un homenaje a todos los libros de El Barco de Vapor que marcaron mi (nuestra) infancia, desde que empezamos a leer (con la serie blanca) hasta que ya éramos adolescentes (con la serie roja). La de horas que pasamos leyendo libros como Un duende a rayas, La nariz de Moritz, Las aventuras de Vania el forzudo o Piotr... Pero hay libros que casi todos recordamos especialmente, y dos de ellos, de la serie naranja, son del mismo autor: El pirata garrapata y Fray Perico y su borrico, de Juan Muñoz Martín. Hubo una época, me acuerdo, en que todos los chicos de la clase querían (queríamos) leer al mismo tiempo estos dos libros, y como no había ejemplares para todos, había verdaderas listas de espera. Eran los best-sellers de los diez años.
En un alarde de profesionalismo, me he releído los dos libros antes de reseñarlo. Sí, señores, entre Roberto Bolaño y Günter Grass, una dosis de Fray perico y su borrico. Toda una experiencia. Y lo peor es que me he divertido. Está claro que tienen un humor muy inocente, muy blanco, pero también políticamente incorrecto para los estándares actuales: han pasado ya treinta años desde que se publicaron por primera vez, pero ahora mismo no creo que los chistes sobre el chino o sobre el moro en El pirata garrapata, o la escena con los gitanos de Fray Perico se considerasen aceptables.
Fray Perico y su borrico es más "buenrollista" que El Pirata Garrapata: tiene ese aire místico y moralizante que tanto gustaba a nuestras abuelas. El pirata por lo menos finge ser malo, aunque en realidad sea bueno. Fray Perico es el típico personaje tan bueno e inocente que es tonto, pero al que todo le sale bien porque Dios protege a los bondadosos. Bueno, de niños colaba; ahora me chirrían los dientes solo de pensarlo.
En fin, ha sido curioso volver a leer estos dos libros de la infancia, y que dentro de su género, sin ser especialmente rompedores, son entretenidos y en los dos hay muchas aventuras, mucho humor, algo de violencia-no-traumática, juegos de palabras, mucha imaginación, dibujos divertidos... No me extraña que de niños nos encantaran.
Por cierto que los dos libros dieron origen a sendas series de novelas (El Pirata Garrapata en América, Fray Perico en la guerra, cosas así) pero no creo que llegasen a tener el mismo éxito que las originales...
Año de publicación: 1979 y 1982
Valoración: Muy recomendable
Esta reseña es en realidad un homenaje a todos los libros de El Barco de Vapor que marcaron mi (nuestra) infancia, desde que empezamos a leer (con la serie blanca) hasta que ya éramos adolescentes (con la serie roja). La de horas que pasamos leyendo libros como Un duende a rayas, La nariz de Moritz, Las aventuras de Vania el forzudo o Piotr... Pero hay libros que casi todos recordamos especialmente, y dos de ellos, de la serie naranja, son del mismo autor: El pirata garrapata y Fray Perico y su borrico, de Juan Muñoz Martín. Hubo una época, me acuerdo, en que todos los chicos de la clase querían (queríamos) leer al mismo tiempo estos dos libros, y como no había ejemplares para todos, había verdaderas listas de espera. Eran los best-sellers de los diez años.
En un alarde de profesionalismo, me he releído los dos libros antes de reseñarlo. Sí, señores, entre Roberto Bolaño y Günter Grass, una dosis de Fray perico y su borrico. Toda una experiencia. Y lo peor es que me he divertido. Está claro que tienen un humor muy inocente, muy blanco, pero también políticamente incorrecto para los estándares actuales: han pasado ya treinta años desde que se publicaron por primera vez, pero ahora mismo no creo que los chistes sobre el chino o sobre el moro en El pirata garrapata, o la escena con los gitanos de Fray Perico se considerasen aceptables.
Fray Perico y su borrico es más "buenrollista" que El Pirata Garrapata: tiene ese aire místico y moralizante que tanto gustaba a nuestras abuelas. El pirata por lo menos finge ser malo, aunque en realidad sea bueno. Fray Perico es el típico personaje tan bueno e inocente que es tonto, pero al que todo le sale bien porque Dios protege a los bondadosos. Bueno, de niños colaba; ahora me chirrían los dientes solo de pensarlo.
En fin, ha sido curioso volver a leer estos dos libros de la infancia, y que dentro de su género, sin ser especialmente rompedores, son entretenidos y en los dos hay muchas aventuras, mucho humor, algo de violencia-no-traumática, juegos de palabras, mucha imaginación, dibujos divertidos... No me extraña que de niños nos encantaran.
Por cierto que los dos libros dieron origen a sendas series de novelas (El Pirata Garrapata en América, Fray Perico en la guerra, cosas así) pero no creo que llegasen a tener el mismo éxito que las originales...



