
A las 8.30 horas de un amanecer encapotado recibíamos, según las órdenes, a los miembros de la AALOC XXI del Grupo IX de la Capitanía General de Sevilla. La eficacia conjunta redujo el tiempo de embarque, y poco después se cumplía el objetivo de la Orden y su Guardia de Honor con la colaboración profesional y generosa como dignos caballeros que son de las Fuerzas Armadas. El esfuerzo físico y el sudor fueron despedidos con el saludo preceptivo, la sonrisa y la satisfacción del deber cumplido.

Hoy sabemos que en unos días algo del dolor y de las necesidades de nuestro amado planeta serán en alguna medida reducidos por la labor conjunta de unos caballeros y damas, de unos principios y, en definitiva, de personas de noble corazón y altura de miras: ejemplo y esfuerzo a seguir.

La Orden Bonaria en su principio ecuménico sin diferenciar raza, religión y política y las Fuerzas Armadas depositarias en gran medida del código de la Caballería referente a la generosidad como principio de la fraternidad, vuelven a cumplir su ayuda y entrega al servicio de la humanidad y de los seres que habitan nuestro sagrado planeta.

Tendremos el privilegio de visitar las zonas de conflicto; veremos algún alivio y, con suerte, alguna sonrisa y mirada más llena de vida. Pero sobre todo, lo sabemos, seremos testigos de que la labor, el trabajo, sólo ha comenzado por nuestra parte. Y el compromiso nunca debe entrar en sueño, nunca debe ser camuflado por la fotografía de una sonrisa.







