Sunday, October 02, 2011

Doctor en Filosofía Cristiana por el Seminario Teológico Hebraico.-

El Príncipe de Septimio-Bathzabbay el Tadmur, ha recibido del prestigioso Seminario Teológico Hebraico de Bolivia, ha conferido el Título Eclesiástico de Doctor en Filosofía Cristiana.

El concepto de filosofía cristiana se encuentra ya en la época patrística (Clemente de Alejandría y San Agustín), en la Edad Media (Escoto Eriúgena, San Buenaventura) y en el Renacimiento (Erasmo, Crisóstomo Javelli); pero cobra fuerza sobre todo al final del siglo XIX, con el papa León XIII, y a principios de este siglo. A fines de los años veinte y principios de los treinta, se debatió acremente. La existencia de la filosofía cristiana fue cuestionada por E. Bréhier, quien decía que el cristianismo no había hecho progresar la filosofía, ni siquiera con San Agustín y Santo Tomás. En el fondo estaba la tesis de que una filosofía no puede estar atada a dogma alguno. Hablar de filosofía cristiana seria como hablar de matemática cristiana o física cristiana. L Brunschvicg apoyó a Bréhier en un debate contra J. Maritain y E. Gilson, que defendían la posibilidad y legitimidad de una filosofía cristiana.

Tal vez quien dio la respuesta más sensata y aceptable fue Gilson, quien decía que, más que una filosofía cristiana propiamente tal, lo que hay son cristianos que hacen filosofía. Pero el filosofar, tomando en consideración la religión cristiana, no implica que la revelación le servirá de norma positiva, de modo que asertos de ella le sirvan de premisas sino de norma negativa, en el sentido de que no puede ir en contra de ella, y eso le marca limites.



Por ejemplo, no puede llegar a ciertas conclusiones sin tomar en cuenta la existencia de Dios, pero no por eso se usará a Dios como argumento para probar asertos filosóficos. También la revelación influye en la elección de ciertos problemas con preferencia a otros. Por ejemplo, los que pongan en cuestión los dogmas de la fe, y aun se filosofó para aclarar algunos dogmas, como el de la Trinidad, el de la encarnación del Verbo de Dios, el de las dos naturalezas (divina y humana) en la persona de Cristo, el de la transubstanciación, etcétera, y eso llevó inclusive a descubrimientos en el campo puramente filosófico, tales como nuevos conceptos metafísicos o precisiones de los mismos. También la revelación condujo a ciertas conclusiones, aunque no de manera directa sino por su mismo ser de norma negativa o limite. Por ejemplo, problemas como el de la ética del aborto, la eutanasia o de los experimentos genéticos, estarán vistos a la luz de la dignidad de la persona y del valor de la vida como creaciones de Dios.