Thursday, July 08, 2010

Libro del día: Azteca, de Gary Jennings.-

Entre 1519 y 1521 tuvo lugar uno de los episodios más literarios de la historia, por dramático e inverosímil. Doscientos hombres que en su tierra natal habría matado el hambre o la justicia se convirtieron, por un golpe de mano, en protagonistas de una novela de caballerías. La audacia de quienes no tenían nada que perder supo hundir un imperio próspero y pujante; su celo religioso y su sed de riquezas acabaron con la cultura que lo animaba. Pocas veces la incomprensión y la codicia se han aliado de un modo más letal que en la conquista de México.

Azteca ofrece una de las mejores narraciones que conozco de este cataclismo histórico. La narración comienza muchos años antes de la conquista, lo que permite a Jennings trazar un cuadro deslumbrante del mundo que se hundió en 1521. Pone el relato en boca de Mixtli, un hombre inquieto y aguerrido que, desde su Aztlán natal (la patria norteña y legendaria de los aztecas) hasta la espesura de las selvas mayas, y pasando por la soberbia capital del imperio, Tenochtitlán, recorre todo el mundo conocido antes de la llegada de los españoles. Mixtli llevará una exitosa carrera de mercader y soldado, llegando a la prestigiosa orden de los guerreros águila, al servicio directo del Huey Tlatoani (Gran Orador) azteca: Ahuízotl primero, Moctezuma después. Desde este puesto privilegiado asiste a la llegada de Cortés, y a las dudas y supersticiones de Moctezuma que sentenciarán el fin de la antigua cultura mexicana.

Para quienes disfrutéis con la novela histórica este es un ejemplar muy digno y entretenido que puede ocuparos buena parte del verano (en edición de bolsillo ocupa casi 900 páginas). Además de partir de una excelente documentación, Jennings sabe sortear con elegancia algunas de las más temibles trampas de la novela histórica. Por ejempo, transmite al lector el contexto cultural necesario para comprender la acción sin demérito de la trama. Su recurso es ingenioso y eficaz: desde el principio es el protagonista quien dicta su historia a unos frailes españoles que buscan informantes sobre la cultura local.
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De este modo, Mixtli puede pararse a explicar con sus propias palabras todos aquellos detalles que los frailes (y, por extensión, el lector) no tienen por qué entender.

Jennings aprovecha esta forma de narración en primera persona para mostrar la distancia cultural entre aztecas y españoles por medio de las reacciones (condescendientes o escandalizadas) de los escribas al testimonio de Mixtli.
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Se intercalan, además, supuestas misivas del obispo Zumárraga a Carlos V que acompañan el envío periódico de los informes al emperador. En ellas se va dibujando una meta-trama (podría decirse) que concierne a la situación actual de Mixtli en cuanto narrador. Jennings (y quien lo tradujera, claro) sabe dar verosimilitud al tono de las cartas y del relato entero, sin caer en la expresión amanerada de muchas novelas históricas. Un libraco, en fin, interesante y divertido, que os enganchará a poco que os guste el género. Tiene dos secuelas que no están a la altura.