Título original: La Pyramide assassinée
Idioma original: francés
Fecha de publicación: 1993
Valoración: muy recomendable
Ya he comentado en alguna otra ocasión que no soy seguidora de la novela histórica pero, hete aquí, que debemos hacer una nueva excepción. Y debemos decir ¡Excepción!, pues Christian Jacq se merece estos signos de exclamación. Es arqueólogo y egiptólogo y sitúa sus novelas, generalmente, en el contexto del antiguo Egipto.
Idioma original: francés
Fecha de publicación: 1993
Valoración: muy recomendable
Ya he comentado en alguna otra ocasión que no soy seguidora de la novela histórica pero, hete aquí, que debemos hacer una nueva excepción. Y debemos decir ¡Excepción!, pues Christian Jacq se merece estos signos de exclamación. Es arqueólogo y egiptólogo y sitúa sus novelas, generalmente, en el contexto del antiguo Egipto.
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Tiene predilección por Ramsés II (faraón de la XIX dinastía y archiconocido por su personaje en Los diez mandamientos, junto con el Moisés de Charlton Heston- aquí hago un breve aparte para matizar que históricamente parece ser que los relatos bíblicos sobre Moisés no coinciden con la época de Ramsés II, sino con la de uno de sus cientos de hijos, y sucesor, Merenptah). Se nota esta predilección en sus obras, pues suele situar a sus personajes y sus acontecimientos bajo el reinado de este faraón.
Ha escrito varias sagas, y La pirámide asesinada es el primero de los tres que forman El juez de Egipto. En esta primera obra, nos presenta a Pazair, un joven juez de Tebas, al sur, que es enviado a Menfis, la capital del reino, en el norte de Egipto. Allí conoce a Neferet, una joven médico que está medrando en la Corte. La trama comienza cuando le llega un documento a Pazair que tiene que firmar como juez, y este no termina de comprender del todo lo que aparece en él. Y comienza a investigar. Descubrirá un complot contra Ramsés II...
El argumento atrapa desde el primer momento, interesante, rápido y bien hilado. Un estilo sencillo y directo que lleva al lector de una página a otra, intentando desentrañar la conspiración.
Pero, lo llamativo de esta novela y la saga completa, no es tan sólo el buen argumento, sino el completísimo y documentadísimo contexto histórico. Conozco a unos egiptólogos que cada vez que Christian Jacq publica una novela, la leen ávidamente intentando ser los primeros en encontrar errores históricos. Y hasta hoy no los han encontrado. Es decir, novelas didácticas con las que se puede aprender mucho del Egipto en tiempos del Reino Nuevo y que, además, están bien escritas y entretienen al lector. ¿Qué más se puede pedir? Sí, ya sé, que no acaben, pero no pasa nada, pues Christian Jacq es muy prolífico y tiene varias sagas. Y si después sigues queriendo más, tiene un montón de libros de historia. Y no sólo sobre Egipto.
Tiene predilección por Ramsés II (faraón de la XIX dinastía y archiconocido por su personaje en Los diez mandamientos, junto con el Moisés de Charlton Heston- aquí hago un breve aparte para matizar que históricamente parece ser que los relatos bíblicos sobre Moisés no coinciden con la época de Ramsés II, sino con la de uno de sus cientos de hijos, y sucesor, Merenptah). Se nota esta predilección en sus obras, pues suele situar a sus personajes y sus acontecimientos bajo el reinado de este faraón.
Ha escrito varias sagas, y La pirámide asesinada es el primero de los tres que forman El juez de Egipto. En esta primera obra, nos presenta a Pazair, un joven juez de Tebas, al sur, que es enviado a Menfis, la capital del reino, en el norte de Egipto. Allí conoce a Neferet, una joven médico que está medrando en la Corte. La trama comienza cuando le llega un documento a Pazair que tiene que firmar como juez, y este no termina de comprender del todo lo que aparece en él. Y comienza a investigar. Descubrirá un complot contra Ramsés II...
El argumento atrapa desde el primer momento, interesante, rápido y bien hilado. Un estilo sencillo y directo que lleva al lector de una página a otra, intentando desentrañar la conspiración.
Pero, lo llamativo de esta novela y la saga completa, no es tan sólo el buen argumento, sino el completísimo y documentadísimo contexto histórico. Conozco a unos egiptólogos que cada vez que Christian Jacq publica una novela, la leen ávidamente intentando ser los primeros en encontrar errores históricos. Y hasta hoy no los han encontrado. Es decir, novelas didácticas con las que se puede aprender mucho del Egipto en tiempos del Reino Nuevo y que, además, están bien escritas y entretienen al lector. ¿Qué más se puede pedir? Sí, ya sé, que no acaben, pero no pasa nada, pues Christian Jacq es muy prolífico y tiene varias sagas. Y si después sigues queriendo más, tiene un montón de libros de historia. Y no sólo sobre Egipto.



