En 1924, Paul Dahlke fundó el Buddhistisches Haus (Casa de los budistas) en Frohnau, Berlín. Estaba abierta a miembros de todas las tradiciones budistas, pero principalmente atendía a las formas teravada y japonesa, ya que eran las más ampliamente conocidas en aquella época. En 1933, fue sede para el Primer Congreso Budista Europeo. Los nazis permitieron que la Casa de los Budistas permaneciera abierta durante la guerra, pero la controlaron firmemente. Como algunos miembros sabían chino o japonés, fungieron como traductores para el gobierno en correspondencia a la tolerancia hacia el budismo.
Aunque el régimen nazi cerró la Buddhistische Gemeinde (Sociedad Budista) en Berlín, que había estado activa desde 1936, y arrestó brevemente a su fundador Martin Steinke en 1941, generalmente no persiguieron a los budistas. Tras su liberación, Steinke y varios otros continuaron dando conferencias en Berlín sobre budismo.
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Aunque el régimen nazi cerró la Buddhistische Gemeinde (Sociedad Budista) en Berlín, que había estado activa desde 1936, y arrestó brevemente a su fundador Martin Steinke en 1941, generalmente no persiguieron a los budistas. Tras su liberación, Steinke y varios otros continuaron dando conferencias en Berlín sobre budismo.
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Sin embargo, no existe evidencia de la presencia de maestros de budismo tibetano en el Tercer Reich.
La política nazi de tolerancia hacia el budismo no demuestra influencia alguna de enseñanzas budistas en Hitler ni en la ideología nazi. Una explicación más factible es el deseo de Alemania de no perjudicar las relaciones con Japón, su aliado budista.
El Ahnenerbe
Bajo la influencia de Haushofer, Hitler autorizó a Frederick Hielscher en 1935, a fundar el Ahnenerbe (Oficina para el Estudio de la Herencia Ancestral), con el Coronel Wolfram von Sievers como su director. Entre otras funciones, Hitler le encargó investigar las runas alemanas y la procedencia de la suástica, y encontrar el origen de la raza aria. Tibet era el candidato más prometedor.
Alexander Csoma de Körös (Körösi Csoma Sandor) (1784-1842) fue un académico húngaro obsesionado con la búsqueda de los orígenes del pueblo húngaro. Basándose en las afinidades lingüísticas entre el húngaro y las lenguas turcas, creía que el origen del pueblo húngaro estaba en “la tierra de los Yugurs (Uighurs)” en el Turkistán Oriental (Xinjiang, Sinkiang). Creía que si pudiera llegar a Lhasa, encontraría allí la clave para localizar su patria.
El húngaro, el finlandés, las lenguas turcas, el mongol y el manchú pertenecen a la familia de idiomas ural-altáicos, también conocida como la familia turaniana, de la palabra persa Turanpara Turkistán. Desde 1909, los turcos tuvieron un movimiento pan-Turaniano encabezado por una sociedad conocida como los Jóvenes Turcos. La siguieron, poco después, la Sociedad Húngara Turaniana en 1910 y la Alianza Turaniana de Hungría en 1920. Algunos académicos creen que los idiomas japonés y coreano también pertenecen a la familia turaniana. Así, se fundaron en Japón la Alianza Nacional Turaniana en 1921 y la Sociedad Turaniana Japonesa a comienzos de 1930. Indudablemente, Haushofer tenía clara la existencia de estos movimientos que buscaban los orígenes de la raza turaniana en el Asia Central, sus objetivos encajaba bien con la búsqueda de los orígenes de la raza aria en la misma zona, por parte de la Sociedad Thule. Su interés en la cultura tibetana hizo que ganara peso la candidatura de Tibet como la clave para encontrar un origen común para las razas aria y turaniana y para obtener el poder del vril que sus líderes espirituales poseían.
Haushofer no era la única influencia al interés del Ahnenerbe en Tibet. Hielscher era amigo de Sven Hedin, el explorador sueco que había dirigido expediciones a Tibet en 1893, 1899-1902, y 1905-1908, y una expedición a Mongolia en 1927-1930. Hedin, como amigo predilecto de los nazis, fue invitado por Hitler a dar el discurso de apertura de las Olimpiadas de Berlín de 1936. Se involucró en actividades editoriales pro-nazis en Suecia y llevó a cabo numerosas visitas diplomáticas a Alemania entre 1939 y 1943.
En 1937, Himmler hizo de la Ahnenerbe una organización oficial adscrita a las SS (del alemán Schutzstaffel, Escuadrón de Protección) y como nuevo director de la Universidad Ludwig-Maximilian de Múnich, nombró al profesor Walther Wüst, presidente del Departamento de Sánscrito. El Ahnenerbe tenía un Instituto de Tibet, que en 1943 se renombró como el Sven Hedin Institut für Innerasien und Expeditionen (Instituto Sven Hedin para el Asia Interior y Expediciones).
La expedición nazi a Tibet
Ernst Schäffer, cazador y biólogo alemán, participó en dos expediciones a Tibet, en 1931-1932 y en 1934-1936, por deporte e investigación zoológica. El Ahnenerbe le patrocinó una tercera expedición (1938-1939) ante la invitación oficial del gobierno tibetano. La visita coincidió con la renovación del contacto tibetano con Japón. Una posible explicación para tal invitación es que el gobierno tibetano deseaba mantener relaciones cordiales con los japoneses y sus aliados alemanes como contrapeso ante los británicos y chinos. Así, el gobierno tibetano dio la bienvenida a la expedición alemana en la celebración de Año Nuevo (Losar) de 1939 en Lhasa.
En Fest der weissen Schleier: Eine Forscherfahrt durch Tibet nach Lhasa, der heiligen Stadt des Gottkönigtums (Festival de los pañuelos de gasa blancos: una expedición científica a través de Tibet hasta Lhasa, la sagrada ciudad del reino del rey dios)(1950), Ernst Schäffer describe sus experiencias durante la expedición. Durante las celebraciones, reportó que el oráculo de Nechung advirtió que aunque los alemanes traían dulces regalos y palabras, Tibet debía ser cauteloso pues el líder alemán era como un dragón. Tsarong, el ex-director militar pro-japonés de Tibet, trató de suavizar la predicción.
La política nazi de tolerancia hacia el budismo no demuestra influencia alguna de enseñanzas budistas en Hitler ni en la ideología nazi. Una explicación más factible es el deseo de Alemania de no perjudicar las relaciones con Japón, su aliado budista.
El Ahnenerbe
Bajo la influencia de Haushofer, Hitler autorizó a Frederick Hielscher en 1935, a fundar el Ahnenerbe (Oficina para el Estudio de la Herencia Ancestral), con el Coronel Wolfram von Sievers como su director. Entre otras funciones, Hitler le encargó investigar las runas alemanas y la procedencia de la suástica, y encontrar el origen de la raza aria. Tibet era el candidato más prometedor.
Alexander Csoma de Körös (Körösi Csoma Sandor) (1784-1842) fue un académico húngaro obsesionado con la búsqueda de los orígenes del pueblo húngaro. Basándose en las afinidades lingüísticas entre el húngaro y las lenguas turcas, creía que el origen del pueblo húngaro estaba en “la tierra de los Yugurs (Uighurs)” en el Turkistán Oriental (Xinjiang, Sinkiang). Creía que si pudiera llegar a Lhasa, encontraría allí la clave para localizar su patria.
El húngaro, el finlandés, las lenguas turcas, el mongol y el manchú pertenecen a la familia de idiomas ural-altáicos, también conocida como la familia turaniana, de la palabra persa Turanpara Turkistán. Desde 1909, los turcos tuvieron un movimiento pan-Turaniano encabezado por una sociedad conocida como los Jóvenes Turcos. La siguieron, poco después, la Sociedad Húngara Turaniana en 1910 y la Alianza Turaniana de Hungría en 1920. Algunos académicos creen que los idiomas japonés y coreano también pertenecen a la familia turaniana. Así, se fundaron en Japón la Alianza Nacional Turaniana en 1921 y la Sociedad Turaniana Japonesa a comienzos de 1930. Indudablemente, Haushofer tenía clara la existencia de estos movimientos que buscaban los orígenes de la raza turaniana en el Asia Central, sus objetivos encajaba bien con la búsqueda de los orígenes de la raza aria en la misma zona, por parte de la Sociedad Thule. Su interés en la cultura tibetana hizo que ganara peso la candidatura de Tibet como la clave para encontrar un origen común para las razas aria y turaniana y para obtener el poder del vril que sus líderes espirituales poseían.
Haushofer no era la única influencia al interés del Ahnenerbe en Tibet. Hielscher era amigo de Sven Hedin, el explorador sueco que había dirigido expediciones a Tibet en 1893, 1899-1902, y 1905-1908, y una expedición a Mongolia en 1927-1930. Hedin, como amigo predilecto de los nazis, fue invitado por Hitler a dar el discurso de apertura de las Olimpiadas de Berlín de 1936. Se involucró en actividades editoriales pro-nazis en Suecia y llevó a cabo numerosas visitas diplomáticas a Alemania entre 1939 y 1943.
En 1937, Himmler hizo de la Ahnenerbe una organización oficial adscrita a las SS (del alemán Schutzstaffel, Escuadrón de Protección) y como nuevo director de la Universidad Ludwig-Maximilian de Múnich, nombró al profesor Walther Wüst, presidente del Departamento de Sánscrito. El Ahnenerbe tenía un Instituto de Tibet, que en 1943 se renombró como el Sven Hedin Institut für Innerasien und Expeditionen (Instituto Sven Hedin para el Asia Interior y Expediciones).
La expedición nazi a Tibet
Ernst Schäffer, cazador y biólogo alemán, participó en dos expediciones a Tibet, en 1931-1932 y en 1934-1936, por deporte e investigación zoológica. El Ahnenerbe le patrocinó una tercera expedición (1938-1939) ante la invitación oficial del gobierno tibetano. La visita coincidió con la renovación del contacto tibetano con Japón. Una posible explicación para tal invitación es que el gobierno tibetano deseaba mantener relaciones cordiales con los japoneses y sus aliados alemanes como contrapeso ante los británicos y chinos. Así, el gobierno tibetano dio la bienvenida a la expedición alemana en la celebración de Año Nuevo (Losar) de 1939 en Lhasa.
En Fest der weissen Schleier: Eine Forscherfahrt durch Tibet nach Lhasa, der heiligen Stadt des Gottkönigtums (Festival de los pañuelos de gasa blancos: una expedición científica a través de Tibet hasta Lhasa, la sagrada ciudad del reino del rey dios)(1950), Ernst Schäffer describe sus experiencias durante la expedición. Durante las celebraciones, reportó que el oráculo de Nechung advirtió que aunque los alemanes traían dulces regalos y palabras, Tibet debía ser cauteloso pues el líder alemán era como un dragón. Tsarong, el ex-director militar pro-japonés de Tibet, trató de suavizar la predicción.
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Dijo que el regente había oído mucho más del oráculo, pero que no estaba autorizado a divulgar los detalles. Que el regente recitaba plegarias diariamente para que no hubiera guerra entre los británicos y los alemanes, ya que esto también significaría terribles consecuencias para Tibet. Ambos países debían comprender que toda la gente de bien necesita hacer plegarias con el mismo objetivo. Durante el resto de la estancia de Schäffer en Lhasa, se dieron frecuentes reuniones con el regente en las que reinó la afinidad entre ellos.
Los alemanes estaban muy interesados en establecer relaciones amistosas con Tibet. Sin embargo, sus propósitos eran ligeramente diferentes a la de los tibetanos. Uno de los miembros de la expedición de Schäffer era el antropólogo Bruno Beger, que fue el responsable de la investigación racial. Al haber trabajado con H.F.K.Günther en Die nordische Rasse bei den Indogermanen Asiens (La raza nórdica entre los indo-germanos de Asia), Beger suscribía la teoría de Günther de una “raza nórdica” en Asia Central y Tibet. En 1937, había propuesto un proyecto de investigación de Tibet Oriental y, con la expedición de Schäffer, planeaba investigar científicamente las características raciales del pueblo tibetano. En su camino hacia Tibet, en Sikkim, y posteriormente en Tibet, Beger midió los cráneos de trescientos tibetanos y habitantes de Sikkim y examinó algunas otras de sus características físicas y marcas corporales. Concluyó que los tibetanos ocupaban una posición intermedia entre la raza mongola y las razas europeas, con la presencia del elemento racial europeo mostrándose primordialmente entre la aristocracia.
Según lo que Richard Greve expone en "Tibetforschung in SS-Ahnenerbe (Investigación tibetana en el SS-Ahnenerbe)" publicado en la edición de T.Hauschild Lebenslust und Fremdenfurcht, Ethnologie im Dritten Reich (Pasión por la vida y xenofobia, etnología en el Tercer Reich) (1995), Beger sugirió que los tibetanos podrían jugar un papel importante después de la victoria final del Tercer Reich. Podrían servir como una raza aliada en una confederación pan-mongola bajo la protección de Alemania y Japón. Aunque Beger también recomendó que se llevaran a cabo estudios más a fondo para medir a todos los tibetanos, no se emprendieron más expediciones a Tibet.
Supuestas expediciones ocultistas a Tibet
Varios estudios de posguerra sobre nazismo y ocultismo, tales como el de Trevor Ravenscroft en La lanza del destino(1973), han afirmado que bajo la influencia de Haushofer y la Sociedad Thule, Alemania envió expediciones anuales a Tibet de 1926 hasta 1943. Su misión era, primero encontrar y después mantener contacto con los antepasados arios en Shambala y Agarti, ciudades subterráneas ocultas bajo los Himalayas. Expertos en el tema servían como guardianes de secretos poderes ocultos, especialmente del vril. Las misiones buscaban su ayuda para aprovechar dichos poderes en la creación de la suprema raza aria. De acuerdo con estos relatos, Shambala rechazó proporcionar ayuda alguna, pero Agarti accedió a ofrecerla.
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Dijo que el regente había oído mucho más del oráculo, pero que no estaba autorizado a divulgar los detalles. Que el regente recitaba plegarias diariamente para que no hubiera guerra entre los británicos y los alemanes, ya que esto también significaría terribles consecuencias para Tibet. Ambos países debían comprender que toda la gente de bien necesita hacer plegarias con el mismo objetivo. Durante el resto de la estancia de Schäffer en Lhasa, se dieron frecuentes reuniones con el regente en las que reinó la afinidad entre ellos.
Los alemanes estaban muy interesados en establecer relaciones amistosas con Tibet. Sin embargo, sus propósitos eran ligeramente diferentes a la de los tibetanos. Uno de los miembros de la expedición de Schäffer era el antropólogo Bruno Beger, que fue el responsable de la investigación racial. Al haber trabajado con H.F.K.Günther en Die nordische Rasse bei den Indogermanen Asiens (La raza nórdica entre los indo-germanos de Asia), Beger suscribía la teoría de Günther de una “raza nórdica” en Asia Central y Tibet. En 1937, había propuesto un proyecto de investigación de Tibet Oriental y, con la expedición de Schäffer, planeaba investigar científicamente las características raciales del pueblo tibetano. En su camino hacia Tibet, en Sikkim, y posteriormente en Tibet, Beger midió los cráneos de trescientos tibetanos y habitantes de Sikkim y examinó algunas otras de sus características físicas y marcas corporales. Concluyó que los tibetanos ocupaban una posición intermedia entre la raza mongola y las razas europeas, con la presencia del elemento racial europeo mostrándose primordialmente entre la aristocracia.
Según lo que Richard Greve expone en "Tibetforschung in SS-Ahnenerbe (Investigación tibetana en el SS-Ahnenerbe)" publicado en la edición de T.Hauschild Lebenslust und Fremdenfurcht, Ethnologie im Dritten Reich (Pasión por la vida y xenofobia, etnología en el Tercer Reich) (1995), Beger sugirió que los tibetanos podrían jugar un papel importante después de la victoria final del Tercer Reich. Podrían servir como una raza aliada en una confederación pan-mongola bajo la protección de Alemania y Japón. Aunque Beger también recomendó que se llevaran a cabo estudios más a fondo para medir a todos los tibetanos, no se emprendieron más expediciones a Tibet.
Supuestas expediciones ocultistas a Tibet
Varios estudios de posguerra sobre nazismo y ocultismo, tales como el de Trevor Ravenscroft en La lanza del destino(1973), han afirmado que bajo la influencia de Haushofer y la Sociedad Thule, Alemania envió expediciones anuales a Tibet de 1926 hasta 1943. Su misión era, primero encontrar y después mantener contacto con los antepasados arios en Shambala y Agarti, ciudades subterráneas ocultas bajo los Himalayas. Expertos en el tema servían como guardianes de secretos poderes ocultos, especialmente del vril. Las misiones buscaban su ayuda para aprovechar dichos poderes en la creación de la suprema raza aria. De acuerdo con estos relatos, Shambala rechazó proporcionar ayuda alguna, pero Agarti accedió a ofrecerla.
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Posteriormente, desde 1929, supuestamente, grupos de tibetanos fueron a Alemania y fundaron logias conocidas como la Sociedad de los Hombres Verdes, en conexión con la Sociedad del Dragón Verde en Japón, con la intermediación de Haushofer, que supuestamente ayudaron a la causa nazi con sus poderes ocultistas. Himmler se sentía atraído por estos grupos de expertos tibetanos y agartianos y se cree que por su influencia fundó el Ahnenerbe en 1935.
Además del hecho de que Himmler no fundó el Ahnenerbe, sino que lo incorporó a las SS en 1937, el relato de Ravenscroft contiene otras afirmaciones dudosas. La principal es el supuesto apoyo de Agarti a la causa nazi. En 1922, el científico polaco Ferdinand Ossendowski, publicó Bestias, hombres y dioses, en el que describe sus viajes a través de Mongolia. En él relataba haber oído hablar de la ciudad subterránea de Agarti bajo del desierto de Gobi. Sus poderosos habitantes vendrían a la superficie, en el futuro, a salvar el mundo del desastre.
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Además del hecho de que Himmler no fundó el Ahnenerbe, sino que lo incorporó a las SS en 1937, el relato de Ravenscroft contiene otras afirmaciones dudosas. La principal es el supuesto apoyo de Agarti a la causa nazi. En 1922, el científico polaco Ferdinand Ossendowski, publicó Bestias, hombres y dioses, en el que describe sus viajes a través de Mongolia. En él relataba haber oído hablar de la ciudad subterránea de Agarti bajo del desierto de Gobi. Sus poderosos habitantes vendrían a la superficie, en el futuro, a salvar el mundo del desastre.
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La traducción alemana del libro de Ossendowski, Tiere, Menschen und Götter, apareció en 1923 y se hizo muy popular. No obstante, Sven Hedin publicó Ossendowski und die Wahrheit (Ossendowski y la verdad) en 1925, en el que desacreditaba las afirmaciones del científico polaco. Señala que Ossendowski había recogido la idea de Agarti de la novela de Saint-Yves d’Alveidre de 1886 Mission de l’Inde en Europe (Misión de India en Europa) para hacer su historia más atractiva al público alemán. Ya que Hedin tenía una gran influencia en el Ahnenerbe, es poco probable que esta oficina haya enviado una expedición específicamente para encontrar Shambala y Agarti y, posteriormente, hubiera recibido ayuda de la última.



