Sunday, June 20, 2010

Primera cruzada en Siria-Palestina .-

Las conquistas de las tropas de la Primera cruzada en Siria-Palestina dieron lugar al nacimiento de cuatro estados latinos: en 1098, el condado de Edessa que creó Balduino de Boulogne y el principado de Antioquía que fundó Bohemundo y los italo-normandos; en 1099, el reino de Jerusalén que estableció Godofredo de Bouillón y después Balduino I; entre 1099 y 1109, el condado de Trípoli establecido por la dinastía tolosana de Raimundo de Saint-Gilles. En estos cuatro estados, una población latina de origen occidental, que no debió nunca de superar varias decenas de miles, y se componía o bien de cruzados o bien de un movimiento migratorio posterior a la Primera cruzada, coexistía con griegos, árabes, armenios, coptos, maronitas y sirios cristianos. Su número era mayor en las ciudades costeras y las regiones interiores pobladas por cristianos orientales que el de la población de las antiguas zonas islamizadas.

Como escribió Foucher de Chartres, «nosotros que éramos occidentales, ahora nos hemos convertido en orientales. El que era romano o franco, ahora se encuentra en esta tierra galilea o Palestina. Quien era de Reims o de Chartres, ahora se ha hecho tirio o de Antioquía». Por lo tanto, los modos de aculturación son la cuestión fundamental para un estudio del patrimonio en los estados latinos de Siria-Palestina: ¿qué conservaron los francos de las creaciones anteriores, se debieran éstas a griegos, árabes o sirios cristianos? ¿Cuál fue su aporte específico? ¿Cómo se combinaron las tradiciones artísticas de los cristianos indígenas con las tradiciones occidentales europeas y las tradiciones bizantinas para producir un arte nuevo y distinto en los estados francos? ¿Podemos hablar incluso de arte cruzado? Son sólo algunas de las innumerables preguntas que se han planteado los especialistas durante las últimas décadas.

Las vicisitudes que conocieron los estados latinos durante los dos siglos de su existencia (1099-1291) influyeron profundamente en su evolución artística. La primera mitad del siglo XII está marcada por una expansión militar que confiere a estos estados su máxima extensión, siendo la única excepción la desaparición del condado de Edessa, conquistado por Zangi en 1144. Durante esta fase, los latinos restauran los Lugares santos de la cristiandad y edifican numerosas iglesias y monasterios.

Por lo tanto, el arte cruzado es un arte de peregrinaje destinado a glorificar los lugares donde vivieron Cristo y los santos. El repliegue se inicia en la década de 1160 y se acentúa con las victorias que cosecha Saladino, que se apodera de Jerusalén en octubre 1187. La cristiandad pierde los Lugares santos y, con ellos, desaparecen numerosos objetos de arte. Con el éxito de la Tercera cruzada, Acre se convierte en el centro del reino latino, donde el arte de las fortificaciones predomina sobre la arquitectura religiosa, debido a las amenazas ayubida y mameluca. Durante la segunda mitad del siglo XIII, el reino latino conoce un bello florecimiento artístico, a pesar de que se vuelve a sentirse la presión por parte de los mamelucos, mientras que los dos estados del norte, Antioquía y Trípoli, sobreviven hasta 1268 y hasta 1289, respectivamente. La conquista de Acre por los mamelucos de al-Ashraf Khalil el 28 de mayo de 1291 pone fin a la existencia de los estados latinos y al arte cruzado al que habían dado nacimiento.

En arquitectura religiosa, los francos se inspiran en la tradición bizantina adoptando una planta basilical de tres naves, con ábsides y absidiolos encastrados en una cabecera plana (iglesias de Abu Ghosh, de Ramla, de Lod, de Santa María de los Teutones en Jerusalén), y vuelve a utilizar columnas antiguas en el Santo Sepulcro, en la basílica de la Natividad de Belén y en la catedral de Tortosa. La restauración del Santo Sepulcro, en 1149, integra dos iglesias bizantinas, restauradas en el siglo XI, la rotonda de la Anástasis y la iglesia de la Crucifixión, vuelve a utilizar capiteles abasíes del siglo VIII y mosaicos bizantinos, edifica un pórtico suntuoso al sur de la basílica y un arco de triunfo que sustituye al ábside oriental bizantino, es decir, un “popurrí” arquitectónico sin unidad.

En Jerusalén, la iglesia romana de Santa Ana incluye una cúpula que descansa en albanegas según el modelo bizantino, mientras que los cruzados transforman en iglesias las mezquitas de la Cúpula de la Roca (Templum Domini) y de al-Aqsa (Templum Salomonis). En total se construyeron más de cien iglesias, principalmente pequeñas, durante el siglo XII.

Las murallas urbanas y los «castillos del sol» son las principales realizaciones en arquitectura civil. Los francos a menudo se contentaron con agrandar o con reforzar fortificaciones urbanas anteriores, en Jaffa, en Arsur, en Acre y en Jerusalén, mientras que en Cesarea, en 1251-1252, los ingenieros de San Luís apoyan la muralla sobre cimientos ayubidas, haciendo de ella un monumento representativo de un cruce de culturas.

En los estados latinos de Siria-Palestina se distinguen tres tipos de fortificaciones, los «torreones normandos», torres aisladas de pueblos que ofrecen un refugio temporal, los castillos de tipo «castrum», con cortinas reforzadas con torres en las esquinas, como Belvoir, que domina el valle del Jordán, y los castillos en espolones, como el Crac de los Caballeros en el condado de Trípoli, que constantemente retocó la orden de los Hermanos Hospitalarios hasta su rendición en 1271 antes las tropas de Baybars, o el castillo de Saône, construido a principios del siglo XII sobre un antiguo fuerte bizantino.