Tuesday, May 25, 2010

Tierra Santa universal.-

El esoterismo refugiado en Oriente en las fraternidades iniciáticas y en Occidente en los claustros debió usar medios reservados e incluso secretos para asegurar su permanencia. Es muy difícil encontrar, a no ser algunos indicios concordantes de su supervivencia, por inferencias paralelas. Sólo las vicisitudes obligaron a las organizaciones iniciáticas a salir de las sombras, frente a la religión oficial que las ignora y frente al poder que las condena, pues los gobernantes, como hombres, temen lo que no comprenden.

La causa esencial de la decadencia de las organizaciones iniciáticas se basa sobre la ruptura del lazo que las une mutuamente y vincula a cada una con su centro. Por otra parte, el cisma de Oriente y el bloqueo árabe del Mediterráneo impidieron las relaciones fáciles que las Cruzadas hubieran podido restablecer. El papel de intermediario fue cumplido por la nueva Orden del Templo, fundada en 1119, entre la primera y la segunda Cruzada, en un momento en que se trataba no de luchar, sino de consolidar la conquista y hacer reinar la paz en el nuevo reino cristiano.

Los estatutos de la Orden fueron revisados y aprobados por San Bernardo, que quiso apadrinar una caballería cristiana ideal, cuyos miembros habrían tenido por función la guardia de la “Tierra Santa”. Toda iniciación caballeresca posee en sí un carácter esotérico. Pero el título dado a los nuevos caballeros era más revelador todavía. En el mundo occidental sometido a la Tradición judeo-cristiana, una orden que tomaba por emblema el templo de Salomón dejaba entender que tenía conciencia de la unidad superior de las tres formas religiosas salidas de Abraham. Es natural que sus miembros hayan tenido con los musulmanes del nuevo reino otras relaciones aparte de las guerreras. De hecho los caballeros ocupaban la mezquita de El-Aksa en Jerusalén y tuvieron durante más de un siglo relaciones diarias con los árabes.

Por otro lado, estos caballeros eran monjes y su nombre de "guardianes de la Tierra Santa" adquirirá entonces un sentido superior. Se sabe que existen tantas tierras santas cuantas formas tradicionales regulares a imagen de la Tierra Santa por excelencia, símbolo de la Tradición misma.

En el caso de los Templarios, la ciudad de Jerusalén era el centro de la Tradición mosaica y la imagen del estado espiritual que le estaba relacionado. En estas condiciones se comprende cómo el poder temporal de los reyes se haya conmovido por un sentido de la fraternidad que supera a los dogmas y que, con el impulso además de la "codicia" denunciada por el Dante, y que obtuviera una condena de Roma, que se puede calificar, según los puntos de vista, de inevitable o escandalosa.

Varias manifestaciones importantes de las doctrinas esotéricas coincidieron con la destrucción de la Orden del Templo. Los iniciados cristianos, de acuerdo con los iniciados musulmanes, convinieron de manera de mantener el lazo roto. Esta reorganización oculta se logró gracias a los miembros de fraternidades tales como la Fe Santa, Los Fieles de Amor que por prudencia nunca constituyeron sociedades definidas

Esta asociación de la Fe Santa, de la que el Dante ha sido Gran Maestre, es una tercera orden de filiación templaría cuyos signatarios se denominan en las altas Jerarquías, Kadosch, es decir, santo o consagrado. No faltaba razón a Dante, continúa Guénon, cuando al fin de su viaje, tomaba en La Divina Comedia por guía a San Bernardo, quien había establecido la regla del Templo, como si quisiera indicar con ello que la espiritualidad del santo era el único medio ofrecido a los caballeros para alcanzar el grado superior de la jerarquía espiritual".

Además, La Divina Comedia está construida sobre una arquitectura de símbolos esotéricos. Hace tiempo que el R.P. Asín Palacios mostró que dos fuentes principales de esta obra son el Libro de la Escala y el Libro del Viaje Nocturno, dos obras de espirituales musulmanes

La "Dama" de los Fieles es la Inteligencia Trascendente o la Sabiduría Divina. El Cuore Gentile de los mismos Fieles es el corazón noble y purificado de relaciones mundanas. Los Fieles de Amor debían escribir en verso, lengua de los ángeles y de los dioses. Bocaccio, que formaba parte de ellos, se ha referido a la trascendencia esotérica en un cuento del Decamerón, al hacer declarar a Melquisedec que “del Judaísmo, Cristianismo e Islam, nadie sabía cuál era la verdadera fe”.

Se puede supone que la Fe Santa ha tenido como heredera la Orden Bonaria, la que nunca ha tomado forma exterior. El término bonario designa un estado espiritual que implica un conocimiento de orden cosmológico en relación con el hermetismo cristiano.

Uno de sus caracteres más reveladores consiste en el "don de lenguas", es decir, en el arte que tenían de hablar a cada uno su propio idioma. Adoptamos las costumbres y los usos del país. Somos cosmopolitas en el verdadero sentido del término.



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