Decía Goethe:
“Y aunque suceda que la masa de los espectadores se divierta con el espectáculo, eso no significa que el superior significado de la Obra escape a los INICIADOS, tal es el caso de la flauta mágica”.
Obra inspiradora de Bethoven y Wagner, La Flauta Mágica tiene muchos significantes: es fábula, portadora de mágico sonido; y llave pérdida de mágicos sucesos.
He amado la figura y la música del Maestro, y entre mis Obras preferidas se encuentran, el “Réquiem” y “La Flauta Mágica”.
El Príncipe, en posesión de un anillo y una flauta, debe liberar a la hija de una espléndida hada de las manos de un pérfido mago. Se convierte casi en una nueva figura ptolemaica.
Pero Mozart, iniciado; modifica las tramas hacia un mundo de espejos y engaños. El mago malvado se convierte en representante de la bondad, de la sabiduría, del AMOR: y los tres genios pasan a depender de él, igual que la FE + ESPERANZA + CARIDAD.
Mientras que la Reina de la Noche y las damas personificarán las potencias del Mal.
El Mago, difamado y perseguido, calumniado, pasa a representar la sosegada y serena Sabiduría; la del CONOCIMIENTO. Sabe que la vida, es mortal, y debe ser digna de algo que a veces no percibimos: SER VIVIDA A FONDO.
Los peligros afrontados por el Príncipe simbolizan las pruebas purificadoras impuestas a los amantes antes de ascender al ETERNO REINO DEL SOL.
Y la difamación del buen Mago, no es ya indicio de melancolía, sino de sosegada y serena SABIDURÍA.
La lucha entre el Bien y el Mal, entre la Luz y la Oscuridad es vista como un espectador. La presencia de dos potencias grandiosas y primigenias en el centro del drama crea una dialéctica que se difunde por todos los niveles de esta Obra, que al igual que la Alquímica, transforma en oro la piedra bruta, y como todo caballero andante el acceso a la serenidad llega a través de un AMOR purificado.
Y como Maestro e Iniciado, el hermano Mozart obra la transformación; el Símbolo se convierte en un principio estructural, en organizador de la forma, pero no lo advertimos, nos sentimos extasiados e hipnotizados.
En esta obra, lo divino y popular, se tienden hacia la UNIDAD artística.
En el Réquiem aparece el influjo iniciático en varios elementos; la MUERTE está sentida como el inevitable fin de la vida; es compañera silenciosa que nos lleva a la Redención, como verdadera amante del HOMBRE.
La conversión religiosa y espiritual de un hombre como Mozart, influyó pronto en su música, compuso para las iniciaciones y aperturas la GESELLENREISE K 468 ( 4 +6+8 =18) (1+8=9).
La serenidad del Maestro ya no era ingenua, se había veteado de melancolía y soledad.
La obra de Mozart, es sublime, transporta nuestro espíritu a otras realidades, sentirla es como querer pintar los rayos de Sol.
Texto del libro: “Grito al silencio: Filosofía de un caballero bonario”.
El Príncipe de Septimio-Bathzabbay el Tadmur.
Gran Maestre Orden Bonaria.
“Y aunque suceda que la masa de los espectadores se divierta con el espectáculo, eso no significa que el superior significado de la Obra escape a los INICIADOS, tal es el caso de la flauta mágica”.
Obra inspiradora de Bethoven y Wagner, La Flauta Mágica tiene muchos significantes: es fábula, portadora de mágico sonido; y llave pérdida de mágicos sucesos.
He amado la figura y la música del Maestro, y entre mis Obras preferidas se encuentran, el “Réquiem” y “La Flauta Mágica”.
El Príncipe, en posesión de un anillo y una flauta, debe liberar a la hija de una espléndida hada de las manos de un pérfido mago. Se convierte casi en una nueva figura ptolemaica.
Pero Mozart, iniciado; modifica las tramas hacia un mundo de espejos y engaños. El mago malvado se convierte en representante de la bondad, de la sabiduría, del AMOR: y los tres genios pasan a depender de él, igual que la FE + ESPERANZA + CARIDAD.
Mientras que la Reina de la Noche y las damas personificarán las potencias del Mal.
El Mago, difamado y perseguido, calumniado, pasa a representar la sosegada y serena Sabiduría; la del CONOCIMIENTO. Sabe que la vida, es mortal, y debe ser digna de algo que a veces no percibimos: SER VIVIDA A FONDO.
Los peligros afrontados por el Príncipe simbolizan las pruebas purificadoras impuestas a los amantes antes de ascender al ETERNO REINO DEL SOL.
Y la difamación del buen Mago, no es ya indicio de melancolía, sino de sosegada y serena SABIDURÍA.
La lucha entre el Bien y el Mal, entre la Luz y la Oscuridad es vista como un espectador. La presencia de dos potencias grandiosas y primigenias en el centro del drama crea una dialéctica que se difunde por todos los niveles de esta Obra, que al igual que la Alquímica, transforma en oro la piedra bruta, y como todo caballero andante el acceso a la serenidad llega a través de un AMOR purificado.
Y como Maestro e Iniciado, el hermano Mozart obra la transformación; el Símbolo se convierte en un principio estructural, en organizador de la forma, pero no lo advertimos, nos sentimos extasiados e hipnotizados.
En esta obra, lo divino y popular, se tienden hacia la UNIDAD artística.
En el Réquiem aparece el influjo iniciático en varios elementos; la MUERTE está sentida como el inevitable fin de la vida; es compañera silenciosa que nos lleva a la Redención, como verdadera amante del HOMBRE.
La conversión religiosa y espiritual de un hombre como Mozart, influyó pronto en su música, compuso para las iniciaciones y aperturas la GESELLENREISE K 468 ( 4 +6+8 =18) (1+8=9).
La serenidad del Maestro ya no era ingenua, se había veteado de melancolía y soledad.
La obra de Mozart, es sublime, transporta nuestro espíritu a otras realidades, sentirla es como querer pintar los rayos de Sol.
Texto del libro: “Grito al silencio: Filosofía de un caballero bonario”.
El Príncipe de Septimio-Bathzabbay el Tadmur.
Gran Maestre Orden Bonaria.
MOZART MAESTRO MASON



