La Casa de los Septimio-Bathzabbay El Tadmur, y la Orden Bonaria, firman la Candidatura de los descendientes de los moriscos-andalusíes al Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2.010.
1.- Principios informadores de la candidatura
La candidatura de los descendientes de moriscos-andalusíes al Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, es una iniciativa ciudadana, laica, libre, independiente y plural, respaldada por la Fundación Blas Infante a los solos efectos de su presentación oficial, carente de financiación económica más allá de las aportaciones simbólicas de sus promotores, avalada por la solvencia intelectual de los mayores especialistas mundiales sobre el tema, y que cuenta con el apoyo de pensadores, activistas, escritores, músicos, artistas plásticos, fotógrafos, cineastas, periodistas… y, en general, de ciudadanos y ciudadanas de todas las creencias, ideologías, profesiones, tendencias y partes del planeta. Muchos de ellos, por cierto, descendientes directos de moriscos-andalusíes.
2.- ¿Por qué se pide el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia para los descendientes de moriscos-andalusíes?
Los firmantes pedimos el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia para los descendientes de moriscos-andalusíes, coincidiendo con el 400 aniversario de su último destierro de la península ibérica, como gesto simbólico y necesario para la completa reconstrucción de la memoria colectiva hispana; en reconocimiento a la manera ejemplar con la que han conservado viva y conscientemente su identidad cultural en los lugares de destino; y desde la hermandad, la justicia y la igualdad de razón con el concedido hace 20 años a las comunidades sefardíes.
3.- ¿Quiénes impulsan la iniciativa?
La candidatura será presentada oficialmente antes del 23 de julio de 2010 por la Fundación Blas Infante como iniciativa de todos y cada uno de los firmantes. No obstante, como una prueba más del ánimo de concordia, pluralidad y hermandad que la inspira, fue anunciada pública y simbólicamente el pasado 8 de abril de 2010 por algunos de sus primeros impulsores, a título individual, sin representar a nadie más que a sí mismos.
4.- ¿Por qué la Fundación Blas Infante?
Blas Infante fue un firme defensor durante toda su vida de la necesidad de reconocer la identidad morisco-andalusí, en hermandad con la sefardí, para la plena reconstrucción de la propia identidad hispana, y particularmente andaluza. Habiéndose designado 2010 “año institucional de Blas Infante” por la Junta de Andalucía, en el 125 aniversario de su nacimiento, los impulsores de la candidatura decidieron ofrecer a la Fundación Privada Blas Infante la posibilidad de presentarla oficialmente ante la Fundación Príncipe de Asturias, aceptando por unanimidad de sus patronos en reunión de 4 de marzo de 2010, presidida por María de los Ángeles Infante.
5.- ¿Por qué se anunció públicamente desde la Casa de Sefarad en Córdoba?
La Casa de Sefarad es un hermoso símbolo de concordia en una ciudad hermosa y simbólica como Córdoba. Se ubica en el corazón de la judería de la medina cordobesa, en la calle Judíos esquina calle Averroes, frente a la Sinagoga, a una manzana de la Mezquita y Catedral de Córdoba. Desde allí, desde la concordia para la concordia, de la mano con las comunidades sefardíes que merecieron justamente este premio hace 20 años, anunciamos públicamente esta candidatura para los descendientes de moriscos-andalusíes con la esperanza de completar un poco más el mosaico interreligioso del alma hispana.
Es intención de los impulsores anunciarla igualmente desde la otra orilla, quizá en Tetuán o Chauen, a mediados del mes de junio antes de su presentación oficial.
6.- ¿Quiénes avalan la candidatura?
Desde su inicio, esta candidatura está avalada por la solvencia intelectual de especialistas mundiales sobre la cuestión morisco-andalusí y la interculturalidad en un listado interminable de catedráticos, profesores e investigadores de Universidades, Centros e Instituciones de todos los continentes. Igualmente, esta iniciativa ha sido respaldada desde la más amplia diversidad de expresiones artísticas, ideologías y creencias.
1.- Principios informadores de la candidatura
La candidatura de los descendientes de moriscos-andalusíes al Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, es una iniciativa ciudadana, laica, libre, independiente y plural, respaldada por la Fundación Blas Infante a los solos efectos de su presentación oficial, carente de financiación económica más allá de las aportaciones simbólicas de sus promotores, avalada por la solvencia intelectual de los mayores especialistas mundiales sobre el tema, y que cuenta con el apoyo de pensadores, activistas, escritores, músicos, artistas plásticos, fotógrafos, cineastas, periodistas… y, en general, de ciudadanos y ciudadanas de todas las creencias, ideologías, profesiones, tendencias y partes del planeta. Muchos de ellos, por cierto, descendientes directos de moriscos-andalusíes.
2.- ¿Por qué se pide el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia para los descendientes de moriscos-andalusíes?
Los firmantes pedimos el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia para los descendientes de moriscos-andalusíes, coincidiendo con el 400 aniversario de su último destierro de la península ibérica, como gesto simbólico y necesario para la completa reconstrucción de la memoria colectiva hispana; en reconocimiento a la manera ejemplar con la que han conservado viva y conscientemente su identidad cultural en los lugares de destino; y desde la hermandad, la justicia y la igualdad de razón con el concedido hace 20 años a las comunidades sefardíes.
3.- ¿Quiénes impulsan la iniciativa?
La candidatura será presentada oficialmente antes del 23 de julio de 2010 por la Fundación Blas Infante como iniciativa de todos y cada uno de los firmantes. No obstante, como una prueba más del ánimo de concordia, pluralidad y hermandad que la inspira, fue anunciada pública y simbólicamente el pasado 8 de abril de 2010 por algunos de sus primeros impulsores, a título individual, sin representar a nadie más que a sí mismos.
4.- ¿Por qué la Fundación Blas Infante?
Blas Infante fue un firme defensor durante toda su vida de la necesidad de reconocer la identidad morisco-andalusí, en hermandad con la sefardí, para la plena reconstrucción de la propia identidad hispana, y particularmente andaluza. Habiéndose designado 2010 “año institucional de Blas Infante” por la Junta de Andalucía, en el 125 aniversario de su nacimiento, los impulsores de la candidatura decidieron ofrecer a la Fundación Privada Blas Infante la posibilidad de presentarla oficialmente ante la Fundación Príncipe de Asturias, aceptando por unanimidad de sus patronos en reunión de 4 de marzo de 2010, presidida por María de los Ángeles Infante.
5.- ¿Por qué se anunció públicamente desde la Casa de Sefarad en Córdoba?
La Casa de Sefarad es un hermoso símbolo de concordia en una ciudad hermosa y simbólica como Córdoba. Se ubica en el corazón de la judería de la medina cordobesa, en la calle Judíos esquina calle Averroes, frente a la Sinagoga, a una manzana de la Mezquita y Catedral de Córdoba. Desde allí, desde la concordia para la concordia, de la mano con las comunidades sefardíes que merecieron justamente este premio hace 20 años, anunciamos públicamente esta candidatura para los descendientes de moriscos-andalusíes con la esperanza de completar un poco más el mosaico interreligioso del alma hispana.
Es intención de los impulsores anunciarla igualmente desde la otra orilla, quizá en Tetuán o Chauen, a mediados del mes de junio antes de su presentación oficial.
6.- ¿Quiénes avalan la candidatura?
Desde su inicio, esta candidatura está avalada por la solvencia intelectual de especialistas mundiales sobre la cuestión morisco-andalusí y la interculturalidad en un listado interminable de catedráticos, profesores e investigadores de Universidades, Centros e Instituciones de todos los continentes. Igualmente, esta iniciativa ha sido respaldada desde la más amplia diversidad de expresiones artísticas, ideologías y creencias.
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El Príncipe de Septimio-Bathzabbay El Tadmur, ha constituído Fraternidad Carcelaria de la Orden Bonaria.
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El Príncipe de Septimio-Bathzabbay El Tadmur, ha constituído Fraternidad Carcelaria de la Orden Bonaria.
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La defensa de los derechos de familiares y presos será una de sus prioridades y su ámbito de actuación se centrará en los centros penitenciarios .
Se trata de un primer paso en lo que pretende ser un referente del asesoramiento y apoyo a las familias de presos y, a los presos mismos, que están viviendo la realidad de la cárcel con toda su crudeza con el añadido de una sociedad ajena a la deshumanización que, en numerosas ocasiones, envuelve todo el proceso de la persona presa, desde el momento de la detención hasta su excarcelación, y que se ceba, además, con las familias afectadas, sometidas a una condena gratuita por parte de la administraciones públicas encargadas de velar porque se haga Justicia.
Entre sus objetivos se encuentra la defensa de los derechos de los presos y sus familias, el fomento de la formación laboral y la educación en los centros penitenciarios de la Comunidad, la unificación de criterios y normativas en los centros penitenciarios, la promoción de planes para la salud física y mental de los reclusos, la prevención de la drogodependencia y la implantación de programas de desintoxicación efectivos, el fomento de la motivación y la necesaria formación del personal penitenciario y el acercamiento de los centros penitenciarios a la sociedad.
Se trata de un primer paso en lo que pretende ser un referente del asesoramiento y apoyo a las familias de presos y, a los presos mismos, que están viviendo la realidad de la cárcel con toda su crudeza con el añadido de una sociedad ajena a la deshumanización que, en numerosas ocasiones, envuelve todo el proceso de la persona presa, desde el momento de la detención hasta su excarcelación, y que se ceba, además, con las familias afectadas, sometidas a una condena gratuita por parte de la administraciones públicas encargadas de velar porque se haga Justicia.
Entre sus objetivos se encuentra la defensa de los derechos de los presos y sus familias, el fomento de la formación laboral y la educación en los centros penitenciarios de la Comunidad, la unificación de criterios y normativas en los centros penitenciarios, la promoción de planes para la salud física y mental de los reclusos, la prevención de la drogodependencia y la implantación de programas de desintoxicación efectivos, el fomento de la motivación y la necesaria formación del personal penitenciario y el acercamiento de los centros penitenciarios a la sociedad.



