Decía Rambaud, al tratar sobre los derechos dinásticos y sanguíneos de las luchas por el poder en las tradiciones imperiales de Oriente y en especial de la Gran Siria.
“Toda conclusión que sacaban los conspiradores era que había que tratar del mismo modo al príncipe reinante que a su familia cuando se les hubiera destronado”.
Es la terrible enfermedad de la púrpura, y sus derechos y obligaciones morales siguen intactos por el Derecho Nobiliario oriental, con el Fons Honorum y el “ius maiestatis” inherente a los Basileus de Oriente.
En el contexto latino del Imperio, “Rex et Sacerdos”, “Basileus y Teocrator”. Constituye un principio de la Cancillería oriental, afrancesada en el SXX por Manuel Mosquera, al renombrarla como Gran Senescalía, el no reconocer jamás las pérdidas territoriales sufridas por el Imperio, se conservaban los títulos y nombres de provincias totalmente perdidas, pero el Basileus a través de la tradición históricano da jamás por definitivas esas enajenaciones, y mantiene orgullosamente los derechos históricos de la monarquía.
El derecho del Basileus, y su deber tradicional es hacer entrar en la unidad “del Imperio” el mundo conquistado en otro tiempo y perdido por negligencia.
El carácter cristiano de la tradición nobiliaria del Basileus, tiene por misión difundir por todo el Universo del conocimiento de la verdadera Fe.
Decía en una proclama el Basileus, Manuel Mosquera en Kiev en su XXXVII onomástica:
“Un sólo Dios se ha anunciado a todos, un sólo Imperio se halla en pie para recibirlo y contenerlo; Imperio de la caballería. Por la voluntad celeste, dos gérmenes han crecido, se han alzado de tierra y han cubierto al mundo con su sombra, la idea del Imperio y la Fe cristiana, destinados a unir los lazos de una concordia en contra del comunismo, y a favor del género humano”.
En este concepto sacro creó D.Manuel la Academia Concordia de las Artes y las Ciencias. Arte de Dios, ciencia del Imperio, lazo de intelecto a favor del hombre, como crisol de ideas para luchar contra un comunismo naciente, el Basileus de Oriente como Rector hereditario, símbolo imperial.
Y sigue esta tradición en su bisnieto el actual Basileus, promoviendo cultura y Premios internacionales, entre otros los “Premios Príncipes de Tadmur”.
Hacer entrar al Universo en la Gran Unidad Imperial y cristiana: tal era la perspectiva grandiosa, ilimitada que había la ambición imperial; y todos príncipes y nobles, se hallaban de acuerdo en crear en esa misión sagrada, en considerar que el Basileus tenía como deber:
“No dejar disminuir la extensión del mundo cristiano, sino ampliarlo indefinidamente”.
Sólo en la tradición, los Basileus son los verdaderos emperadores titulares, a semejanza de ellos el Zar de todas las Rusias, el resto de monarcas solo usurpadores. Decía Cinamo “el sirio”, tratando con insultante desprecio a los extraños soberanos que no temían humillar la majestad imperial haciéndose los lacayos de los pontífices romanos, y los papas que olvidando que debían a Constantino todo lo que eran, se creaban el derecho de conceder la dignidad imperial, cuando era el emperador a quien pertenecía crear al soberano pontífice.
En la idea Imperial el Papa no es sino el Obispo de Roma; con el mismo rango de igualdad episcopal.
Rodolfo San Esteban.
Emb. En la Rep. Bolivariana de Venezuela.
Orden Bonaria.
Historiador.
“Toda conclusión que sacaban los conspiradores era que había que tratar del mismo modo al príncipe reinante que a su familia cuando se les hubiera destronado”.
Es la terrible enfermedad de la púrpura, y sus derechos y obligaciones morales siguen intactos por el Derecho Nobiliario oriental, con el Fons Honorum y el “ius maiestatis” inherente a los Basileus de Oriente.
En el contexto latino del Imperio, “Rex et Sacerdos”, “Basileus y Teocrator”. Constituye un principio de la Cancillería oriental, afrancesada en el SXX por Manuel Mosquera, al renombrarla como Gran Senescalía, el no reconocer jamás las pérdidas territoriales sufridas por el Imperio, se conservaban los títulos y nombres de provincias totalmente perdidas, pero el Basileus a través de la tradición históricano da jamás por definitivas esas enajenaciones, y mantiene orgullosamente los derechos históricos de la monarquía.
El derecho del Basileus, y su deber tradicional es hacer entrar en la unidad “del Imperio” el mundo conquistado en otro tiempo y perdido por negligencia.
El carácter cristiano de la tradición nobiliaria del Basileus, tiene por misión difundir por todo el Universo del conocimiento de la verdadera Fe.
Decía en una proclama el Basileus, Manuel Mosquera en Kiev en su XXXVII onomástica:
“Un sólo Dios se ha anunciado a todos, un sólo Imperio se halla en pie para recibirlo y contenerlo; Imperio de la caballería. Por la voluntad celeste, dos gérmenes han crecido, se han alzado de tierra y han cubierto al mundo con su sombra, la idea del Imperio y la Fe cristiana, destinados a unir los lazos de una concordia en contra del comunismo, y a favor del género humano”.
En este concepto sacro creó D.Manuel la Academia Concordia de las Artes y las Ciencias. Arte de Dios, ciencia del Imperio, lazo de intelecto a favor del hombre, como crisol de ideas para luchar contra un comunismo naciente, el Basileus de Oriente como Rector hereditario, símbolo imperial.
Y sigue esta tradición en su bisnieto el actual Basileus, promoviendo cultura y Premios internacionales, entre otros los “Premios Príncipes de Tadmur”.
Hacer entrar al Universo en la Gran Unidad Imperial y cristiana: tal era la perspectiva grandiosa, ilimitada que había la ambición imperial; y todos príncipes y nobles, se hallaban de acuerdo en crear en esa misión sagrada, en considerar que el Basileus tenía como deber:
“No dejar disminuir la extensión del mundo cristiano, sino ampliarlo indefinidamente”.
Sólo en la tradición, los Basileus son los verdaderos emperadores titulares, a semejanza de ellos el Zar de todas las Rusias, el resto de monarcas solo usurpadores. Decía Cinamo “el sirio”, tratando con insultante desprecio a los extraños soberanos que no temían humillar la majestad imperial haciéndose los lacayos de los pontífices romanos, y los papas que olvidando que debían a Constantino todo lo que eran, se creaban el derecho de conceder la dignidad imperial, cuando era el emperador a quien pertenecía crear al soberano pontífice.
En la idea Imperial el Papa no es sino el Obispo de Roma; con el mismo rango de igualdad episcopal.
Rodolfo San Esteban.
Emb. En la Rep. Bolivariana de Venezuela.
Orden Bonaria.
Historiador.
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