
El Príncipe Rurikovich vuelve a montar su caballo. Nuevas aventuras le esperan en un mundo lleno de peligros y aventuras. Una vez más alguien le necesita en algún lugar, y Él no duda en cabalgar hasta los confines de la tierra para proteger a las buenas gentes, para liberar a los oprimidos o para salvar al mundo.
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Desde aquí Yo le observo, ansioso por volver a verle en acción. Él sabe que estoy aquí, que le he acompañado en cada una de sus aventuras desde la primera vez que empuñó una espada y soñó con su Cruzada.
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Soy un mero observador, un admirador del gran héroe de armadura dorada, espada justiciera y brioso caballo blanco.



