Datada en unos 6000 años, Tell Hamoukar probablemente sea la ciudad más antigua de la humanidad. Hasta su descubrimiento, en 2000, se creía que sólo las ciudades que estaban más al Sur, entre los ríos Tigris y Éufrates, eran la cuna de la civilización
Los méritos del hallazgo se deben a arqueólogos sirios y del Instituto Oriental de la Universidad de Chicago, liderados por McGuire Gibson y por Muhammad Maktash, de la Dirección General Siria de Antigüedades.
Los científicos excavaron en un enorme montículo llamado Tell Hamoukar, en una árida llanura del nordeste de Siria, en cuya cima hay ahora un poblado de 750 personas, constituido tras la reforma agraria de 1964. En la región se llama tell a un montículo artificial en medio del terreno plano, formado por sucesivas construcciones y destrucciones de asentamientos humanos.
Al excavar en
un estrato que data del 3500 al 4000 antes de Cristo, los arqueólogos encontraron restos de la muralla protectora de una ciudad. Anteriormente, las únicas ciudades halladas correspondientes a ese período estaban en Sumeria, entre los ríos Éufrates y Tigris, en lo que ahora es Irak.Esos sitios, las antiguas Ur y Uruk, estaban entonces en sus inicios y eran centros de complejos reinos emergentes surgidos de la amalgama de clanes tribales. "Tenemos que replantear nuestras ideas acerca de los comienzos de la civilización e ir más atrás en el tiempo", plantea Gibson.
"En la escuela se muestra al sur de la Mesopotamia como el área donde se desarrollaron los primeros estados urbanizados, antes de diseminarse hacia áreas menos avanzadas -recuerda el arqueólogo-. Hamoukar cumple plenamente con este patrón que se ha sugerido para el norte de la Mesopotamia, el norte de Siria y el sudeste de Turquía: la idea de que amplios centros regionales de sociedades complejas emergieron con mayor o menor independencia del sur de la Mesopotamia."
Los arqueólogos diferencian las ciudades de las aldeas, no tanto por su extensión como por su modo de funcionamiento. En la prehistoria, en los tiempos previos a la civilización, la gente vivía en aldeas lideradas por un jefe tribal. Cada familia era autosuficiente: fabricaba sus cacharros, utensilios y su propia vestimenta.
En las ciudades tempranas, la gente ya trabajaba en torno de líneas de trabajo especializadas. Los alfareros hacían vasijas para más personas, lo mismo que los tejedores con la ropa. Y los arquitectos diseñaban y levantaban grandes obras públicas y edificios. Las ciudades también fueron los primeros estados, gobernados por una compleja jerarquía de mandatarios religiosos y políticos.
Los objetos desenterrados en Hamoukar constituyen indicios de una ciudad en pleno funcionamiento. En un área, los arqueólogos descubrieron grandes hornos llenos de cenizas, huesos y semillas. "No eran para que cocinara sólo una familia -declaró Gibson-. Esas cosas se usan para alimentar a decenas de personas que trabajan en el lugar, y también para dar de comer a los pobres. Supongo que los hornos se vinculan con un palacio o un templo."
También se hallaron numerosas cerámicas, incluidas piezas finas similares a porcelana, que sólo podrían haber sido producidas por una manufactura organizada y sofisticada. Entre las cenizas de los hornos se encontraron, además, sellos de impresión con grabados como jeroglíficos primitivos, que se estampaban en piezas de arcilla húmeda y que, una vez secas, eran usadas como monedas para registrar transacciones comerciales.
Otros sellos, más elaborados, tienen forma de animales como osos, perros, peces, leones y pájaros. Se cree que eran utilizados por personas con mayor autoridad. "Los sellos son la principal evidencia de algún sistema de contabilidad o responsabilidad, que revela una organización administrativa -afirma Gibson-. Había una jerarquía, dos o tres niveles de personas en los que alguien con autoridad controlaba el trabajo de los subordinados."



