
Damasco, Palmira, Apamea, Malula o Alepo, lugares con miles de años de historia que atraen y atrapan en un apasionante viaje a los inicios de la civilización.
Siria ocupa un lugar privilegiado por encontrarse en plena encrucijada de caminos entre Europa y Asia. Su posición estratégica en las rutas comerciales en la época de la Historia antigua convirtió su territorio en un lugar de encuentro para las diferentes culturas que se desarrollan en el Mediterráneo oriental.
Ubicada en pleno centro del Creciente Fértil, formaba parte de Mesopotamia, nuestra primera civilización conocida. Siria ha recibido múltiples influencias culturales y todas ellas han dejado sus huellas en forma de magníficos vestigios que hoy pueden ser visitados.
Desde el desierto hasta la orilla del mar Mediterráneo, todas las civilizaciones mesopotámicas han dejado su huella, pero también griegos, persas, hititas, romanos, arameos, bizantinos... Y cuando el Islam impuso su hegemonía, lo hizo bajo su manto más tolerante y culto. En Siria puede estudiarse sin salir de sus fronteras toda la Historia de la Humanidad a través de la escritura.



